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Editorial: Juan “No sé”, el Fiscal inútil
Por: Redacción el 3 de julio de 2017
Editorial: Juan “No sé”, el Fiscal inútil
Juan José Ríos Estavillo (de ahora en adelante Juan “No sé”) llegó a la Fiscalía General del Estado cobijado por los diputados de la 62 Legislatura y por el gobernador Quirino Ordaz Coppel, como un hombre cuyos antecedentes en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos eran su mejor carta y lo convertían en la “mejor opción” de la lista a suceder al no menos ineficaz Marco Antonio Higuera Gómez.

Pero en la rifa del tigre que él escogió para servir a los sinaloenses, para asegurar que la procuración de justicia sea un hecho, ha convertido su corta estancia al frente del “organismo autónomo constitucional” en un verdadero monumento a la ESTULTICIA y a la INEPTITUD.

En términos más coloquiales, Ríos Estavillo no solo ha resultado un fiasco sino un inútil, dueño de una galería de la indolencia que bien pudiera estar en el Museo de los Fracasos Mayores. De ahí que ha sido bautizado por el Avecé, cartonista del periódico El Debate, como Juan “No sé” Ríos Estavillo.

Al estar frente a un cargo para el que no está hecho, el Fiscal está revictimizando a Sinaloa, tan agraviada por la serie de delitos de alto impacto que no cesan y golpean a diestra y siniestra a ciudadanos de bien. Un Fiscal que no tiene respuestas para la sociedad es uno que simplemente no sirve para nada, y también es otra forma de convertirse en cómplice y criminal de los delincuentes que tienen sometido al Estado de derecho.

Bien lo dijo Griselda Triana, viuda del periodista Javier Valdez Cárdenas, cuando recibió un reconocimiento póstumo en Madrid, España: “A Javier no lo arrodillaron; son los criminales los que tienen arrodillado al Estado”.

Juan “No sé”, como abogado constitucionalista que es, debe saber muy bien que un Estado que no procura justicia y no garantiza la seguridad de los ciudadanos, es uno que es cómplice de la delincuencia. A veces, las personas en la impotencia de ser blanco de la violencia, lo único que piden es información, conocer avances, pero las diligentes diligencias del señor Juan “No sé” solo se limitan, como el gobernador Ordaz Coppel, a ignorar todo, a no saber absolutamenta nada.

Es la moneda de cambio que ofrece tanto el Gobierno de Quirino como el Fiscal a la ciudadanía acosada por los criminales: “No tenemos información, no sabemos”. Y no hace falta que renuncien, porque los inútiles creen que son bastante útiles, y he ahí el gran drama nacional.

Esto entreabre la puerta que está empujando a puño limpio el ex boxeador Julio César Chávez González, ahora que su hermano Rafael fue asesinado a balazos en Culiacán: hacer justicia por mano propia. Sabiendo el tres veces campeón que no se puede contar con ningún gobierno para alcanzar justicia, ha declarado que va por los asesinos de su hermano, franca derrota del sistema.

Así las cosas en este Sinaloa surrealista y este país no menos trágico, en donde la Ley dejó de existir y la ley del más fuerte parece imperar, y donde la piedad, como lo dijo el poeta veracruzano Francisco Herández, “es un tiro en parietal de niño”.

*Editorial publicado en la edición número 21 del semanario Diario Adiscusión que circula de la semana del 2 al 8 de julio.


 
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