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Editorial: La decadencia del PAN en Sinaloa
Por: Redacción el 9 de octubre de 2017
Editorial: La decadencia del PAN en Sinaloa
Una y otra vez los dirigentes del Partido Acción Nacional a nivel nacional y estatal han vendido la imagen que antes se tenía del “albiazul” hasta el grado de vivir una decadencia de la que sus miembros no se dan cuenta.

Ahora, Acción Nacional vive de sus viejas glorias y luchas democráticas que encabezó un tiempo, una pelea legítima que hoy solamente se redujo a un triste pragmatismo en lo que sus defensores a ultranzas ven un moderno partido que en la realidad no suma ciudadanía, sino resta.

El tema del “Frente Ciudadano” (también le llaman democrático) no es más que otra engañifa, una de tantas como aquella que enarbola el PRI “nuevo”, “renovado” y con interés social. Es triste que la sociedad no se dé cuenta que, tras los sismos que devastaron buena parte del centro y sureste mexicano, los partidos, todos, hayan salido como buitres en busca de adeptos y simpatías.

Pero lo que sucede en el PAN en Sinaloa, otrara fortaleza de las luchas democráticas, es tan sencillo como que el pillaje en el que se envolvió lo enfrentó al abismo en el que hoy vive, y que se colapsó con la granada llamada Lucero Guadalupe Sánchez López, hoy procesada en Estados Unidos por vínculos con El Chapo Guzmán.

Acción Nacional atraviesa una decadencia de la que los panistas no quieren darse cuenta, porque el orgullo es más grande que la humildad de enfrentar la realidad que vive un país tan agraviado por la clase política. Desde Ricardo Anaya hasta... ¿quién es el dirigente en Sinaloa? Ah, sí, Sebastián Zamudio, apoyado por una casta de panistas que desvalijaron sin ninguna vergüenza lo que quedaba de dignidad al partido, poco se salva.

Las alianzas con el PRD y Movimiento Ciudadano ya están probadas y no sirven sencillamente para nada, solo para llegar al poder y adueñarse de él como patrimonio propio. Y ahora con los pleitos por la candidatura, con la supuesta salida de Margarita Zavala de Calderón, la cosa parece que dicho frente se descarrilará antes de concretar acuerdos y candidatos.

En el estado no hay ahorita ningún perfil de un personaje “albiazul” que se proyecte en una fórmula en que le haga competencia al partido de en frente. La decadencia en la que viven, así como la zona de confort en la que se encuentran, impide que hagan trabajo de campo, que de verdad se vea una empatía con la ciudadanía. Difícil les será alzar el vuelo, y no es falta de dinero, sino de voluntad de hacer trabajo a ras de suelo.

Además, las venganzas internas están a diestra y siniestra, demostrando que pueden más los caprichos que la unidad, esa que nunca se vislumbra por los apetitos personales y las ambiciones.

El PAN que vimos en acción en la contienda de 2016, en donde el factor Lucero Sánchez dinamitó cualquier intentona por hacer frente al PRI, tiene unas secuelas que difícilmente serán superadas. A ello súmele a los candidatos que naufragan sin discurso y sin conexión social... Si así van las cosas, entonces se convertirá en un partido que se conformará con puras plurinominales, un especie de PRD pillastre.


*Editorial publicado en la edición número 34 del semanario Diario Adiscusión ya en circulación esta semana.
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