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Sinaloa: La discrecionalidad del poder
Por: Redacción el 1 de agosto de 2017
Sinaloa: La discrecionalidad del poder
CORRIENTE ALTERNA* 

Ciudadanía se vuelve rehén a la hora de tomar decisiones en cuanto la vida pública


Martín Durán
Desde el Congreso del Estado se filtró una supuesta lista de los exfuncionarios malovistas que han sido denunciados ante la Fiscalía General del Estado a través de la Auditoría Superior del Estado, y previo a la discusión de las cuentas públicas del jueves la presidenta de la Junta de Coordinación Política, Irma Tirado Sandoval, soltó rabiosamente el nombre del ex titular de la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas como uno de los denunciados.

Claro que Juan Pablo Yamuni Robles, ahora orondo diputado panista, es cómplice en el saqueo que se llevó a cabo durante el sexenio malovista, al legitimar las triquiñuelas desde su despacho, más preocupado en tapar hoyos que en actuar contra irregularidades. Pero lo que Irma en realidad quería decir era que Yamuni no tiene la estatura moral para embestir a su partido, el PRI, ahora que la bancada del PAN, tan oposición cómoda como siempre, no tiene empacho en ser crítica hasta niveles insospechados de cinismo.

El sexenio pasado Acción Nacional se volvió cómplice de Malova, y ahí está el mismo Roberto Cruz Castro tan legislador de oposición, que ahora está del lado de todas las causas ciudadanas. Si bien todos, como reza el adagio, tenemos derecho al arrepentimiento y encausar nuestro camino, hay quienes en el infierno de la simulación tienen un lugar reservado.

Lo cierto es que quienes ejercen la toma de decisiones en este Congreso, no hablamos del PRD o Morena o cualquier otro partido que no tiene influencia real de poder, se ha dedicado no a rescatar el sentir de la ciudadanía, sino a simular que escuchan a la ciudadanía, solo como instrumento que da visos de legitimidad a la toma de decisión que termina en la discrecionalidad.

Por ejemplo, dicen que “socializaron” la reforma al 37 y 43 constitucional en materia de cuentas públicas, pero en realidad solo simularon socializar para ejercer el poder al libre antojo bajo la influencia nunca confesada del Poder Ejecutivo que representa Quirino Ordaz Coppel.

Por ejemplo, este último a través de la Secretaría de Obras Públicas procesa la remodelación del estadio de beisbol Teodoro Mariscal y la construcción de un estadio nuevo de futbol profesional en Mazatlán sin que los ciudadanos tengamos información fehaciente que ambos proyectos, de cuando menos 500 millones de pesos, son necesarios a una sociedad que exige una pronta solución al problema de la inseguridad, ¿bajo qué criterios reales y documentados Quirino decidió que era hora de que Mazatlán contara con ambos monumentos al derroche?

Nada más en las decisiones de obras públicas se debe tener una evaluación de que la inversión es necesaria, como una carretera que aumentará la capacidad de tránsito de una región o como el drenaje, pavimento y obras hidráulicas que sin duda tienen un beneficio en materia social a los gobernados. Si no se cuenta con ello más que la idea de la fastuosidad y el oropel, entonces es otra simulación del poder. Así las cosas.


Inocente palomita

Otro que merece una estatua a la estulticia es el diputado del PRI y presidente de la Comisión de Fiscalización del Congreso, José Menchaca López, luego de que dijo que cuando su empresa recibió los contratos millonarios en el sexenio de Malova, él todavía no era diputado... Como luego se dice por ahí: ¡Cositas!

Lo bueno es que tan bien sabemos de cultura popular, aquí va una frase que bien le encaja al diputado: “Favor con favor se paga”. Silogismo: no era diputado, recibió contratos; lo hacen diputado, ergo... Te limpio las cuentas.

Solo le recordamos al legislador que él ya había avalado la cuenta pública del primer semestre de 2016 en enero pasado, pero ante la presión social, la desilusión del electorado por los traspiés de Quirino, la cloaca hedionda que dejó Malova... Pos muy como no queriendo dio marcha atrás, y votó en contra.


Alerta de género, he ahí el dilema

Si algo ha demostrado la titular del Instituto Sinaloense de las Mujeres (ISMujeres), Reyna Araceli Tirado Gálvez, es su gran incapacidad para dirigir una dependencia tan delicada en estos momentos en que la violencia se género alcanza un cénit en materia pública nunca antes visto.

De sobra está decir que urgen muchas cosas y cierto es que la institución depende de muchas de otras tantas para su buen funcionamiento. En el expediente que el Ismujeres remitió a Adiscusión de las acciones de los primeros meses, puede concluirse que aún no hay nada real para enfrentar el problema. El tiempo de esta administración es corto y parece que el único que lo aprovecha es Quirino ahora que la federación le envía un sinfín de obra pública. Como en la vieja Roma, que las obras de piedra y canto hablen de las acciones de los gobernantes.
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