Con el inicio de un año nuevo, millones de personas se plantean propósitos que buscan transformar su vida: mejorar su salud, ordenar sus finanzas, fortalecer vínculos o crecer profesionalmente. Sin embargo, lejos de representar motivación, los objetivos mal planteados pueden convertirse en una fuente constante de ansiedad, culpa y frustración, afectando directamente la salud mental, indicó Luis Gómez, psicólogo clínico del Consejo Estatal de Salud Mental y Adicciones de Jalisco.
“Mantener la salud mental mientras perseguimos los propósitos del año nuevo implica un equilibrio delicado. La presión que nos imponemos por tener una visión perfecta de nosotros mismos nos puede generar más ansiedad que bienestar”, explicó.
De acuerdo con el especialista, uno de los principales riesgos está en fijar metas desde una visión idealizada de lo que se debería ser, sin considerar las posibilidades reales de cada persona.
El psicólogo dijo que no cumplir con las metas trazadas puede detonar una cadena de emociones negativas: “Es un aumento en el estrés y nos llevan a sentir decaimiento, decepción, ansiedad, al sentimiento de culpa, de inutilidad”, sobre todo cuando los objetivos no se planearon de manera clara y realista.
Asimismo, alertó sobre el impacto del consumo excesivo de las redes sociales, particularmente a inicios de año. La recomendación para cumplir con sus metas, dijo, es establecer horarios libres de redes sociales y ser disciplinados con el uso del celular, especialmente por la mañana y antes de dormir.
Además, sugirió realizar chequeos emocionales y dedicar 5 minutos al día para identificar lo que sentimos “a veces ayuda solamente con nombrarlas”, explicó.
Reconocer emociones como estrés, culpa o desesperanza puede ayudar a encontrar rutas de solución. Gómez Macías explicó que uno de los errores más comunes al iniciar el año es fijar metas desde la culpa o el castigo.
“El error más común que nosotros tenemos cuando planteamos a principios del año los objetivos es que creamos metas que suelen estar en la carencia o en el castigo”. Por ello, recomendó que los propósitos sean específicos, medibles, alcanzables y con un tiempo definido.
Gómez Macías destacó tres pilares fundamentales para mantener metas saludables: descanso, flexibilidad y vínculos afectivos. “Uno tiene que tener muy claro y priorizar dormir las siete u ocho horas del sueño”, dijo.
Además, invitó a dejar de compararse, escuchar cómo se siente cada persona y dar pequeños pasos para combatir la soledad, incluso con gestos cotidianos.