Milán-Cortina.— El lugar común dice que Donovan Carrillo es un Quijote: un deportista que desafía la lógica y la comodidad. A sus 26 años, el patinador artístico mexicano está por competir en sus segundos Juegos Olímpicos de Invierno, una hazaña poco común para un país sin tradición en deportes sobre hielo.
Carrillo comenzó su historia en una pista de hielo dentro de un centro comercial, lejos de la tecnología y las condiciones de la élite europea o asiática. Desde Zapopan, Jalisco, y posteriormente en León, Guanajuato, persiguió el sueño de convertirse en una estrella del patinaje artístico, aun sin contar con centros de alto rendimiento ni patines de clase mundial.
Si alguien le hubiera dicho en su adolescencia que competiría en dos Juegos Olímpicos, la sonrisa habría sido eterna. Renunció a una vida común para buscar lo extraordinario. Su primera clasificación olímpica fue en Pekín, hace cuatro años, donde compitió en un contexto pospandémico y logró llegar a la final del patinaje artístico masculino, siendo el único latinoamericano en la prueba. Finalizó en el lugar 22, resultado que fue visto por algunos como un fracaso y por otros como un mérito histórico.
México está lejos de ser una potencia deportiva. Con 133.4 millones de habitantes, de acuerdo con el INEGI, el país ha obtenido 78 medallas en deportes que no implican nieve o hielo, mientras que en los Juegos Olímpicos de Invierno no ha ganado ninguna en 11 ediciones. En Milán-Cortina 2026, la delegación mexicana estará integrada por Sarah Schleper, Allan Corona, Regina Martínez, Lasse Gaxiola y Donovan Carrillo. “Son atletas que han superado procesos largos de clasificación, entrenamientos fuera del país y muchos casos en condiciones adversas que exigen sacrificios personales y familiares”, señaló Rommel Pacheco, titular del deporte mexicano.
El carisma de Carrillo ha conquistado a México desde que tenía 16 años. Su presentación con la canción Hasta que te conocí, de Juan Gabriel, en 2016 durante el Grand Prix Figure Skating, lo colocó en la viralidad y en la memoria colectiva. Hoy cuenta con cerca de medio millón de seguidores en Instagram y se convirtió en un imán para patrocinadores. Junto con la fama, también enfrentó comentarios machistas y homófobos, a los que ha respondido con un mensaje de apertura y respeto.
Su actuación en Pekín llamó la atención de The New York Times, que destacó el toque latino que lo llevó a competir entre los mejores del mundo. Para Carrillo, convivir con la élite del patinaje le permitió aprender de sus rutinas, preparación y hábitos para mejorar su rendimiento.
De cara a Milán-Cortina, el patinador fue abanderado junto a Sarah Schleper en una ceremonia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum. “Voy con la expectativa de hacer mi mejor papel posible, el resultado solo será una consecuencia de todo lo que he trabajado con mi equipo”, afirmó.
Carrillo competirá en el programa corto el 10 de febrero a las 11:30 horas (tiempo de México) y en el programa libre el 13 de febrero a las 12:00 horas. Para la primera rutina utilizará Hip Hip Chin Chin, de Club des Belugas; en la segunda, una combinación de Trouble, Jailhouse Rock y A Little Less Conversation, de Elvis Presley. Además, My Way, de Frank Sinatra, tendrá un significado especial, al ser una canción dedicada a su abuela materna.
Donovan Carrillo conoce la caída, el error y el fracaso sobre el hielo, pero aún desconoce el techo de su talento. El niño que patinaba en un centro comercial hoy está acostumbrado al sonido de sus cuchillas sobre el hielo profesional.
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