Prichard Colón falleció a los 33 años, víctima del imprudente castigo con intenciones asesinas de su ejecutor, Terrel Williams, que aquella noche del 17 de octubre del 2015 marcara su vida. Williams, que no obstante con conectar un golpe de conejo y recibir llamado de atención, insistió en esa delicada zona de la nuca de Colón hasta el final de combate, provocando que el boricua, entre mareos y vómitos, visitara el hospital donde le encontraron un hematoma subdural de 1.5 cm. Fue inducido al coma e intervenido por los cirujanos. Permaneció 221 días en esta condición hasta que despertó con graves secuelas que a duras penas, con rehabilitación, presentaron una ínfima mejoría. Pasó una tercera parte de su vida en silla de ruedas, sin poder hablar y con asistencia permanente para su alimentación y aseo personal. Ya no pudo valerse por sí mismo. Antes de esa trágica noche, Prichard Colón era un talento de 23 años invicto en 16 peleas con 13 nocauts, con sueños, ilusiones, y mucha vida por delante. Hoy el mundo del deporte lamenta su partida. Mientras que su asesino siguió peleando hasta el 2019 que anunció su retiro. Sigue libre, con perfil bajo, viviendo su vida, esa de la que Colón hoy adolece. Señalar a Williams como asesino es un adjetivo fuerte y directo, pero no nos deja la menor duda que al actuar insistentemente con golpes ilegales en la parte trasera de la cabeza de Colón no una, ni dos, sino muchas veces, las intenciones de Williams no eran deportivas. El ring no debe convertirse en un espacio con licencia para matar. Se deberían reformar los reglamentos para impedir que hechos como el que le pasó a Colón, se eviten en medida de lo posible. O bien, que existan castigos ejemplares. Porque una cosa es que el golpe en la nuca haya sido meramente accidental o inercial, y después de ello Williams haya sido más cuidadoso. Tal vez la historia hubiera sido diferente y Colón aún estuviera con nosotros y no solo eso, quizás, y solo quizás, el mundo pudo disfrutar de una historia de éxitos y campeonatos a la par de Gómez, Benítez, Vázquez, Rosario, Camacho, Trinidad y Cotto. Pero el maldito hubiera no existe, y la cruda realidad es que Prichard Colón está muerto.
Rey del K. El cubano Aroldis Chapman, de 38 años de edad y 17 temporadas en MLB, está a nada de subir un escalón en la lista de mejores cerradores de todos los tiempos en el gran circo. Actualmente es noveno con 394 salvamentos, a solo seis de entrar al club de los 400 junto a nombres como Kenley Jansen (491), Lee Smith (478), Craig Kimbrel (440), Francisco Rodríguez (437), John Franco (424), Billy Wagner (422), y quienes se cuecen aparte, Mariano Rivera (652), escoltado por Trevor Hoffman (601).
Lo que llama poderosamente la atención es el ritmo de ponches que tiene el antillano, que en total suma 1,383, en 905 juegos, todos como relevista, con 862 entradas lanzadas, comparando los 1,115 juegos y 1,283.2 entradas pitcheadas del fenómeno panameño y sus 1,173 ponches. Ello nos da para Mo Rivera un promedio de 0.9 ponches por entrada lanzada, o un equivalente a 8.23 ponches por cada 9 entradas. Pero vámonos más arriba todavía, y comparemos los números con el rey del ponche, Nolan Ryan, que si bien, su carrera fue casi enteramente como abridor, en 5,386 entradas ponchó a 5,714 rivales, para un promedio de 1.06 ponches por entrada, ó 9.55 ponches por cada 9 entradas.
Aroldis promedia 1.6 ponches por entrada lanzada, o 14.4 por cada 9 entradas.
Ningún cerrador en toda la historia tienen el ritmo ponchador del cubano, por lo que sería justo que cambiemos la narrativa y hablemos de Aroldis Chapman como el nuevo rey del ponche.
Por cierto que el zurdo de los Red Sox hizo válida su extensión de contrato por un año más y 13 millones de dólares, gracias a su 1.99 de efectividad y 27 salvamentos en 29 oportunidades este año.
Joshua Báez, de los Cardinals, debutó el sábado en grandes ligas como cualquiera lo pudo soñar, con tres cuadrangulares, cada uno por cada sector de los jardines, y se llevó los reflectores del mundo del béisbol. Báez es de origen dominicano y su debut es considerado por propios y extraños como el mejor de cualquier pelotero ofensivo en la historia. Quizás comparable a que un lanzador debute lanzando juego sin hit ni carrera… El mazatleco José Urquidy regresó a grandes ligas vía White Sox, y lo hizo con victoria, al vencer a los Tigers pero en trabajo de relevo, en el que permitió 3 carreras, 5 hits, un jonrón y 3 ponches en 3.2 entradas de trabajo. Urquidy no ganaba desde el 29 de septiembre de 2023, hace casi 3 años ya.
El plebe llegó a 100. El cerrador sinaloense de los Mariners, Andrés Muñoz, bajó la cortina con éxito ante los Astros, agenciándose el salvamento número 22 de la temporada y el 100 durante su paso por el mejor béisbol del mundo. Muñoz es superado en la lista histórica de cerradores mexicanos solo por Joakim Soria (229) y Roberto Osuna (155), y el Plebe figura como el tercer mejor cerrador mexicano de esta lista, y el segundo sinaloense… Los Diablos Rojos superaron en siete juegos a sus hermanos Guerreros de Oaxaca y ambos se clasificaron a la siguiente ronda de playoffs. A su vez los Pericos eliminaron 4-1 a los Piratas y los Olmecas en siete juegos a los Bravos en la zona sur. Por su parte en la zona norte hubo un triple empate con récord de 4-1, los Toros eliminaron a los Algodoneros, Caliente a los Acereros y Sultanes a los Charros, siendo los dirigidos por Benjamín Gil quienes clasificaron como mejor perdedor por su posición en el standing de la temporada regular. De esta forma quedaron definidas las semifinales de zona de la siguiente manera: Pericos Vs Diablos Rojos, Guerreros Vs Olmecas, Charros Vs Toros y Sultanes Vs Caliente, iniciando este martes 18 de agosto.