Solo hay un monstruo. Sin ser el más grande arriba del ring, y haber tenido que subir más de 20 libras para tomar el desafío, David Benavídez demolió al mazatleco Gilberto ‘Zurdo’ Ramírez y no hay calificativo que le quede mejor, que el de monstruo, porque destruyó a un peleador asentado en las 200 libras, y que a reserva de verlo contra Jai Opetaia, el sinaloense se posicionaba como el más dominante en su peso con dos coronas mundiales, amenazando con limpiar la categoría. Pero los planes salieron mal. Zurdo y su equipo aceptaron el reto considerando que el factor peso marcaría diferencia, pero Benavídez se creció en el ring, y siendo el más pequeño, hizo ver a Ramírez lento y torpe, y el jab de David causó mucho daño en el rostro del zurdo. Tampoco fue que el Zurdo no lograra conectar. En el inicio de la pelea había buen tiro, con Ramírez marcando la distancia, pero todo se derrumbó cuando llegó la cuarta tanda y producto de velocidad, potencia, precisión y volumen de golpeo, Benavídez logró doblar al mazatleco para que pusiera rodilla en tierra, causando su primera caída en la pelea. La segunda fue en el sexto round, que un zurdo ya sin visión en su inflamado ojo derecho, estaba en desventaja ante un peleador que lo superaba en todo. Benavídez lanzó un combo de ocho centellantes golpes, todos conectados al rostro de su rival, y al hacerlo retroceder lo intentó de nuevo en el terreno corto, pero en el ínter al lanzar con la zurda y regresar el brazo en posición defensiva, conectó un codazo con mucha fuerza en el mentón de Ramírez, lo que ocasionó que de nuevo tocara la lona y ya no se repondría de ello, con lo que Benavídez ganó por nocaut.
Intencional o no, el codazo no marcó diferencia a como estaba la pelea, pero sin duda, fue lo que puso el sello final a una pelea que, dicho sea de paso, si se extendía más, podía poner en peligro la salud en incluso, la vida del sinaloense.
Munguía luce. En una de las mejores presentaciones de su carrera, el tijuanense Jaime Munguía fue el mejor hombre de la noche, al superar durante encarnizado combate al ahora ex campeón Armando ‘Toro’ Reséndiz, arrebatándole el cinturón mundial súpermedio de la AMB, y regresando a los planos campeoniles por primera vez desde 2019, después de ganar con potencia y volumen de golpeo a su rival que nunca se achicó, pero simplemente no le alcanzó ante la experiencia del pupilo de Eddy Reinoso, que entre ambos conquistaron un nuevo título más a las vitrinas del entrenador jalisciense que, dicho sea de paso, fuera de Canelo, no tiene muchos, por lo que este resultado magnifica el trabajo de Reynoso en una época en la que Álvarez va de salida.
Inoue sigue reinando. El otro monstruo, pero éste japonés, Naoya Inoue sigue dominando en el boxeo, superando por decisión unánime a Junto Nakatani en duelo de los principales y más importantes exponentes del boxeo nipón de los últimos años, en una pelea que fue de menos a más, donde ambos se tuvieron mucho respeto y fueron inteligentes, no hubo solo un round de estudio porque fueron cautelosos del poder ajeno, y sobre el ring la pelea resultó más pareja que la decisión propia, porque los primeros seis rounds Inoue marcó el ritmo, pero en la segunda mitad Nakatani apretó para contragolpear a Inoue, pero ello le causó descuidos que el doble campeón indiscutido aprovechó. Sin embargo fue sorprendente la velocidad de los dos, y que a pesar de la guardia encontrada, siendo Nakatani zurdo, fue una pelea limpia y que se desarrolló mayormente en el centro del ring, sin un claro dominador frontal que llevara a las cuerdas al otro y lo hiciera retroceder. Ambos lucieron una tremenda condición física y fue el boxeo de Inoue, entrando con combinaciones cortas y saliendo a base de piernas rápidamente, lo que terminó por marcar la diferencia. Esta fue una muestra de calidad y exhibición de técnica depurada e inteligencia sobre el ring, y es muy probable que ya existan pláticas para una revancha. Inoue retuvo sus títulos súpergallo y se sostiene como el mejor libra por libra del mundo. Hoy más que nunca toma mayor relevancia la forma en que el mexicano Luis ‘Pantera’ Nery mandó a la lona a Inoue hace dos años.
Bien jugado. Parece que el Club Tomateros de Culiacán está escuchando a su afición, y después de muchos años de no apostar por la continuidad para repetir extranjeros exitosos en temporadas consecutivas, ahora, después de varios años están anunciando con una premura nada habitual, a sus primeros cuatro extranjeros para la próxima temporada. Se trata de Jon Singleton, que el año pasado jugó hasta el 15 de diciembre, pero que se convirtió en un bateador que dio resultados a la hora cero, y su nombre se suma a los que también cayeron parados en su primera temporada el año pasado como J.P. Martínez, Orlando Martínez, y Dwight Smith Jr. Si le sumamos que también anunciaron el regreso de uno de los últimos ídolos guindas, tomatero desde sus inicios en la Liga Mexicana del Pacífico, Ramiro Peña, que a la gente no le pareció nada correcta la forma en que salió del club culichi, para jugar los últimos tres años con los Venados de Mazatlán. Ramiro Peña merece colgar los spikes en el club de toda su vida, y los aficionados así lo pedían, por justicia propia.