Cónsul y agencias de EUA en Culiacán
La visita del martes a Culiacán del cónsul general de Estados Unidos en Hermosillo, Drew Hoster, acompañado por representantes de distintas agencias estadounidenses, incluyó reuniones con autoridades federales —incluida la Secretaría de Relaciones Exteriores—, con la Gobernadora, Graciela Domínguez y con el gobierno municipal. De acuerdo con la información recibida a este medio de comunicación, en esos encuentros se abordaron temas delicados. Una fuente dentro de la comitiva describe una colaboración federal limitada y señala trabas, incertidumbre y falta de interés en el ámbito estatal. La preocupación, explica, es que los temas sobre la mesa podrían beneficiar a Sinaloa y a sus comunidades, pero no habría claridad sobre el seguimiento ni la disposición para avanzar. La misma fuente asegura que el Gobierno estatal quiso difundir información sobre la reunión, pero Hoster pidió que no se publicara. También refiere que las delegaciones estadounidenses esperarían a salir del estado antes de que se dieran a conocer detalles. No tenemos elementos para atribuir una razón más allá de esa reserva. La agenda continuó este miércoles en el Country Club Culiacán, donde Hoster y representantes de las agencias se reunieron con un grupo selecto de empresarios. También hubo un encuentro con integrantes de la oposición. Los nombres y los detalles de esa reunión política los reservaremos para la siguiente columna. La discreción puede tener motivos legítimos; lo que no debería quedar en la incertidumbre es si estas conversaciones tendrán resultados para Sinaloa. Si hay oportunidades para el estado, las autoridades tendrán que explicar qué seguimiento darán y qué obstáculos deben resolverse. O también se puede seguir ocultando la reunión para alimentar que hay algo malo.
*********
El enviado del Vaticano en Sinaloa
La visita pastoral de monseñor Joseph Spiteri, nuncio apostólico en México y representante del papa León XIV, dejó en Culiacán un mensaje oportuno: la paz no se construye con silencio impuesto ni puede confundirse con la ausencia de ruido. Se construye acompañando a quienes sufren, buscando justicia y abriendo camino a la reconciliación. En La Lomita, ante madres buscadoras, viudas de policías y familias que han perdido a un ser querido, Spiteri habló de una Iglesia que quiere estar cerca de las víctimas, no para alimentar la venganza, sino para acompañar su búsqueda de justicia y reconciliación. También pidió que el dolor no se convierta en odio. No es un mensaje abstracto para una ciudad donde tantas familias conocen de cerca la pérdida y la incertidumbre. Durante la visita, se reunió con la gobernadora y recorrió comunidades sinaloenses forman parte de una visita pastoral que busca escuchar y acercarse a la realidad de la gente. Esa cercanía importa: quienes atraviesan el duelo necesitan ser escuchados y saber que su dolor no pasa inadvertido. Monseñor Spiteri invitó a Culiacán a caminar hacia la paz y a convertirse en ejemplo de bien, reconciliación y esperanza. Que esas palabras encuentren eco más allá de las ceremonias: en el trato diario, en el cuidado de las víctimas y en el compromiso de cada sector con una vida más segura y más humana.
*********
Municipios repiten vicios
Hay algo que debería quedar claro tras los hallazgos de la Auditoría Superior del Estado. En los municipios de Sinaloa no basta con descubrir las irregularidades cuando el dinero ya se gastó, la obra quedó inconclusa o, peor aún, se pagó algo que ni siquiera se ejecutó. La ASE revisó 659 obras de la Cuenta Pública 2025 y encontró de todo: deficiencias en contrataciones, asignaciones directas, falta de documentación, trabajos abandonados, pagos en exceso y hasta obras pagadas que no fueron realizadas. El problema, entonces, no parece ser solamente de fiscalización, sino de un marco que todavía permite demasiados espacios para que los errores —o algo más— aparezcan después de que el recurso público ya salió. Por eso la propuesta de reformar la Ley de Obras Públicas debe tomarse en serio. Hace falta pasar de una lógica de “auditar después” a una de prevenir, transparentar y sancionar a tiempo. Porque si cada trienio los municipios vuelven a tropezar con las mismas irregularidades, el problema ya no es que falten observaciones: es que las consecuencias siguen llegando tarde. Y mientras la obra no se hace, el expediente se integra y la auditoría observa, hay algo que sí se ejecuta puntualmente: el gasto público. En tiempos en que el recurso escasea, debe reforzarse la vigilancia de su aplicación.
*********
Costas golpeadas y olvidadas
Las costas de Sinaloa están pagando una factura que ya no puede atenderse únicamente cuando llega el siguiente huracán. Las marejadas han golpeado por igual a destinos turísticos como Mazatlán y Altata, comunidades pesqueras como Yameto, Las Aguamitas y Boca del Río, y zonas como Las Glorias. Y ahora, con la amenaza de “Simón”, el Consejo Estatal de Protección Civil vuelve a la mesa de emergencia. Hoy habrá sesión extraordinaria. Pero detrás de cada alerta hay algo que suele quedar para después: los daños en infraestructura. Caminos, accesos, malecones, servicios y obras de protección terminan resintiendo fenómenos que ya no pueden tratarse como acontecimientos aislados. El gobierno tendrá que evaluar con seriedad la magnitud de las afectaciones y, sobre todo, diseñar mecanismos financieros y técnicos para recuperar lo perdido. Pero sería insuficiente reconstruir exactamente lo mismo para volver a esperar el próximo golpe. La lección de estas marejadas —que no son nuevas— debería ser otra: Sinaloa necesita dejar de reconstruir sus costas como si el clima no hubiera cambiado. Porque si cada huracán obliga a empezar de cero, lo que falta no es solamente dinero para reparar; también hace falta prevención para no seguir pagando el mismo impacto de la naturaleza.