La lupa debe mirar a todos
La ASE encontró en Badiraguato cinco esculturas contratadas por 1.7 millones de pesos que, al vencer el plazo, no estaban instaladas. Se pagó un anticipo de 870 mil pesos y el órgano fiscalizador emitió un pliego de observaciones. Los documentos ponen cifras y fechas sobre la mesa; ahora corresponde aclarar quién supervisó el contrato y por qué se pagó sin que las obras estuvieran colocadas. Pero la fiscalización también deja una pregunta incómoda: ¿se está revisando a todos los municipios con el mismo rigor? Cada informe que revela una irregularidad obliga a mirar más allá del caso particular y preguntar qué sucede en los demás ayuntamientos, qué observaciones siguen pendientes y cuáles no han recibido la misma atención pública. El dinero observado no es una cifra abstracta: son recursos de la gente. La ASE debe explicar sus hallazgos con claridad y dar seguimiento hasta el final. Y los municipios deben responder con documentos, no con silencio.
*********
Renuncia cantada
Dos publicaciones en redes sociales terminaron por confirmar lo que aquí adelantamos la semana pasada: la renuncia de Antonio Castañeda a la Comisión de Vivienda de Sinaloa para incorporarse de lleno a la vida política del Partido Verde Ecologista de México en el estado que dirige Ricardo Madrid Pérez. Ambos lo confirmaron en sus cuentas de Facebook. Más que una simple salida del gabinete estatal, el movimiento tiene lectura política. Tony Castañeda deja una posición en el Gobierno para asumir un papel más activo dentro de un partido que busca fortalecer su presencia y construir su ruta rumbo al 2027. Las señales estaban ahí. Ahora ya tienen confirmación pública. Habrá que ver qué papel juega el ex alcalde de Culiacán en la estrategia del Verde y, sobre todo, hasta dónde alcanza este movimiento dentro del reacomodo político que ya comenzó en Sinaloa y donde el PVEM por cierto se está quedando como el chinito: nomas mirando. En la repartición no les ha tocado mucho que digamos, a menos que se armen de valor y se vayan por la libre.
*********
La otra cara de Culiacán
Hay algo que llama la atención cuando una figura como Raúl Di Blasio llega a Culiacán en estos tiempos: podría hablar de la violencia, del miedo o de las dificultades que atraviesa la ciudad. Y sí, el contexto está ahí y nadie puede ignorarlo. Pero el pianista decidió mirar hacia otro lado: hacia las bondades de Culiacán y la importancia de seguir viniendo. Dejó una frase que quizá resume el sentido de su presencia: “Que mi presencia sirva de motivación para otros colegas a venir a Culiacán”. Y ahí está lo interesante. Quienes vivimos aquí sabemos cuánto ha cambiado nuestra ciudad. Hemos aprendido a medir horarios, recorridos y lugares. La violencia ha modificado hábitos y hasta la manera en que hablamos de Culiacán. Por eso resulta refrescante que alguien de fuera pueda mirar esta ciudad más allá de sus malas noticias. Di Blasio no vino a descubrirnos que Culiacán tiene problemas; eso lo sabemos de sobra. Vino a recordar que también es su gente, su hospitalidad, su cultura, su música, su comida y esa capacidad de recibir a quien llega. Y eso también importa. Porque Culiacán necesita seguridad y tranquilidad, pero también necesita recuperar sus espacios, sus espectáculos y la presencia de quienes durante años encontraron aquí un público dispuesto a escuchar, cantar y celebrar. Por eso la visita de Raúl Di Blasio va más allá de un concierto. Él vino. Se presentó. Habló bien de Culiacán. Y ahora espera que otros artistas también se animen. A veces, desde afuera, alguien nos recuerda lo que desde adentro estamos dejando de mirar. Y quizá ese fue el mejor mensaje que dejó Di Blasio: Culiacán sigue aquí.