Santa Clara.— En uno de los espectáculos de medio tiempo del Super Bowl más esperados de la historia, Bad Bunny dejó un mensaje contundente: en el evento deportivo más importante de Estados Unidos, la cultura latina no es una invitada, es protagonista.
Ante más de 70 mil asistentes en el estadio Levi’s y millones de espectadores a través de las pantallas, el artista puertorriqueño no solo plantó la bandera de su país, sino que llevó a toda Latinoamérica al escenario más visto del mundo.
El nacido en Bayamón encendió al público con “Tití me preguntó” como tema de apertura, seguido de “Yo perreo sola”, marcando el inicio de un espectáculo que celebró la diversidad musical latina. El show de medio tiempo del Super Bowl LX fue descrito por el propio Benito Martínez Ocasio como “la fiesta más grande del mundo”, en la que convivieron salsa, reggaetón, bachata y trap.
Durante la presentación se recorrieron distintas etapas de su carrera. Canciones de Don Omar y Daddy Yankee acompañaron las transiciones en un escenario dividido en varias zonas, que incluyeron un campo, tiendas de conveniencia y un salón de fiestas que recreó una boda.
El Conejo Malo compartió el escenario con invitados especiales. Lady Gaga sorprendió al público con una interpretación en versión salsa de “Die with a smile”, mientras que Ricky Martin, también puertorriqueño, se sumó al espectáculo como representante de una generación que abrió camino.
El ídolo histórico de Puerto Rico fue testigo del brillo de la nueva figura de la música de su país, hoy dominante en la industria. “Si estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí mismo”, expresó el reciente ganador de tres premios Grammy.
La cultura boricua estuvo presente a través de los bailarines y actores, quienes portaron sombreros de pava o jíbaros, tradicionales de los campesinos para protegerse del sol. Sin necesidad de manifestaciones políticas, el mensaje fue claro: esta fue la noche de Latinoamérica y quedará en la historia como la primera vez que el show de medio tiempo del Super Bowl fue interpretado por su artista principal completamente en español.
Para Bad Bunny, una boda, una reunión entre amigos o el partido de futbol americano más importante representan lo mismo: una oportunidad para bailar y celebrar la vida.
Entre fuegos artificiales, el artista abandonó el campo de juego rodeado de banderas latinoamericanas, mientras en las pantallas gigantes del estadio se proyectaba un mensaje al mundo: “la única cosa más poderosa que el odio, es el amor”.
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