= Cantidad similar a la del ejercicio actual
= Para MoReNa, el 40 %: 74 millones de pesos
= Cifra que se doblará para las elecciones de 2027
= Estadísticas halagadoras para Sinaloa: INEGI
= Inzunza, primer informe como senador
Por si usted todavía no lo sabe, permítame informarle: un total de 180 millones 921 mil pesos se gastarán los siete partidos políticos certificados en Sinaloa, durante 2026, un año en el que no se celebrarán elecciones. En el 2027, que si tendremos -incluso las del Poder Judicial –, la cifra fácilmente se disparará al doble, porque así lo contempla la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Podríamos llenar esta columna de críticas y lamentos en torno a las grandes cantidades de dinero que de la cobertura de nuestros impuestos se canaliza al sostenimiento parasitario de los partidos; pero nos abstendremos por una simple y sencilla razón: el total es prácticamente similar al que se ejerce en el año en curso.
En efecto, el subsidio aprobado para este 2025 (en agosto del año pasado) fue de 180 millones 137 mil pesos, contra 180 millones 921 mil. La cifra es apenas ligeramente superior, así que no hay preceptos cuestionables, más allá de los de costumbre.
¿Qué sucedió? Trataremos de explicarlo:
Que la UMA -el valor de medición – permaneció en 113 pesos con 14 centavos y que el padrón electoral apenas y si creció en 10 mil ciudadanos enlistados, durante el último año. La cifra destinada a los partidos es la resultante de multiplicar el total de empadronados (2 millones 388 mil 481) por el 65 por ciento de la UMA; o sea, 73 pesos con 54 centavos. La ecuación da poco más de 181 millones de pesos.
Así las cosas, muy leve la diferencia entre lo que terminarán por gastar los partidos en 2025, contra lo que ejercerán en 2026; pero ¡que tal en 2027! Casi el doble, bajo el argumento de los procesos electorales a realizarse en el país, ya dentro de poco menos de dos años; comicios gubernamentales en Sinaloa, no lo olvide.
De ese gran total, que ya incluye un 5 por ciento para el desempeño de actividades específicas, MoReNa, obviamente, se lleva la clásica tajada del león, con 74 millones 421 mil pesos. Le sigue el PRI, con 22 millones y el PAN, con 21 millones 739 mil.
Y ¿Qué hay más para abajo?
Movimiento Ciudadano, con 17 millones 101 mil; Partido Sinaloense, con 16 millones 364 mil; Verde Ecologista, con 15 millones 908 mil y PT, con13 millones 330 mil.
Como usted puede ver, la diferencia es abismal entre el ocupante del primer sitio, MoReNa y el que marcha en segundo, el PRI. Nomás 51 millones 383 mil pesos. O sea: el PRI no alcanza ni tan siquiera la tercera parte de la bolsa correspondiente a la fuerza política mayoritaria en nuestro país. Mucho menos el resto de los partidos.
Esto explica, por otra parte, la recurrente bandera de MoReNa en el sentido de que se reduzcan los montos de financiamiento a los partidos. A los morenistas bien les pueden tumbar hasta la mitad y ni cosquillas. A los institutos políticos restantes, sin embargo, bajarles el 50 por ciento significaría lo más parecido al colapso. Ni más ni menos.
Pero, bueno, de esto MoReNa es el menos culpable. Esos recursos de que hablamos no son obra de la casualidad, sino que están ubicados en función directa de los votos conquistados en las urnas. Y en las elecciones de 2024, aquello, usted debe recordarlo, fue una paliza descomunal. Una verdadera y auténtica masacre.
Ahí, justo el quid del asunto.
Un quid que, a nuestro juicio, debe ser motivo de análisis serio, responsable y profesional de quienes tendrán en sus manos -por decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum – la tarea de reformar a fondo la ley electoral suprema de nuestro país.
Y es que no puede ser equitativa, ni mucho menos democrática, una ley que permita una diferencia tan grande en el financiamiento público, porque si ya de por si el partido favorecido cuenta con el respaldo mayoritario ciudadano, imagínese usted el escenario a futuro cuando cuenta también con el triple del dinero que el más cercano de todos los partidos seguidores.
Así lo dice la ley actual y ni modo.
Todavía no arranca el siguiente proceso electoral y ya MoReNa lleva todas las de ganar. Y sin mayores preocupaciones, hasta eso.
¿No?
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Una buena:
De conformidad con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), aplicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Sinaloa se encuentra ubicado dentro de los diez mejores estados de nuestro país, en algunos valores imposibles de desestimarse. Lo dice el INEGI, insistimos.
Y veamos:
-Durante el segundo trimestre del año en curso, por ejemplo, la desocupación laboral en Sinaloa fue de 2. 2 por ciento, contra 2. 7 por ciento, que es la media nacional.
-En el mismo periodo, la población económicamente activa paró marcadores en un millón 481 mil 985 personas, de las cuales solo 32 mil 823 estaban “paradas”.
-En Sinaloa, el ingreso semanal promedio fue del orden de 3 mil 498 pesos, contra 2 mil 767 de la media nacional.
-A partir del arranque de la administración gubernamental de Rubén Rocha, el segmento poblacional ocupado es de 141 mil 787 personas, lo que representa un incremento de 10. 8 por ciento, que coloca a nuestro estado como el sexto mejor en crecimiento laboral.
Evidentemente cifras buenas. Alentadoras podríamos decirlo.
Y resulta obvio suponer que los números serán objeto de cuestionamientos; pero no son invento de nadie, mucho menos de quienes laboran en el tercer piso de Palacio Gobierno.
Si hay reclamos o si se quieren explicaciones, ahí está el INEGI, a su disposición.
De nada.
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Mientras.
En fecha reciente, Enrique Inzunza Cazarez rindió su primer informe de gobierno como senador de la República, ante alrededor de 2 mil personas que llenaron la cancha de usos múltiples de la colonia Estela Ortiz de Toledo Corro, aquí en nuestra ciudad capital. En su invitación, el senador privilegió a residentes de colonias populares, por encima de cualquier otro requisito.
Precisamente, Enrique Inzunza observó que “aquí no hay políticos en el presídium” puesto que “ya tenemos muchos en la 4-T”, para subrayar que “mi compromiso no es con los de arriba, sino con el pueblo, exclusivamente con el pueblo”.
-Siempre he estado cerca de la gente y así seguiré; hoy aquí hay pueblo y nada más – destacó.
En su intervención Inzunza Cazarez tuvo expresiones de reconocimiento tanto para el gobernador Rubén Rocha Moya como para el presidente municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil -naturalmente para la presidenta Claudia Sheinbaum- , quienes “requieren de todo nuestro respaldo, en todo momento porque ellos solo trabajan para el pueblo de México”.
Hizo un recuento de los logros alcanzados por la presidenta Sheinbaum, por el gobernador Rocha y por el alcalde de la ciudad y selló nuevos compromisos a atender desde su espacio en la cámara alta del Congreso de la Unión.
Suerte.
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Y hasta aquí por hoy. Nos vamos ya. Dios los bendiga. Ahora y siempre.
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