A través de la red social TikTok, la usuaria nutritipsdemarcela expuso una situación controversial relacionada con la cultura de la alimentación saludable. En su publicación, hace referencia a un video previo en el que una joven criticó a una cafetería por agregar una cucharada extra de crema de almendra a su bebida, lo que incrementó las calorías que no tenía contempladas en su dieta diaria.
Ante esto, Marcela señaló que este tipo de comportamientos no son precisamente saludables, sino que representan una conducta de riesgo, con alta probabilidad de derivar en un desorden alimenticio.
“Los comentarios eran muchos en apoyo a ella, porque había muchas personas, al parecer muy interesadas en calcular al 100 por ciento todos los macros que estaban incluyendo al día, y eso, mis queridos amigos, no es precisamente la vida fit. Está muy bien cuidar tu alimentación, procurar balance energético en tu día a día, incluir alimentos de buena calidad, incluir o asegurar que existan diferentes macronutrientes en tu comida; está bien, buenísimo buscar, a lo mejor, una recomposición corporal, querer tener más músculo, reducir grasa corporal, hacer ejercicio, todo eso está muy bien.
"Pero ese tipo de conductas, en cosas que tú no puedes controlar, porque no es algo que tú te estás preparando, tú estás yendo a un establecimiento donde hay muchas otras cosas implicadas, tengas esta hipervigilancia de revisar minuciosamente hasta la última cucharada de lo que te vas a comer… Pero a ti te generó muchísimo estrés, muchísima ansiedad y obsesión estar midiendo milimétricamente todas tus comidas; eso sí es una conducta alimentaria de riesgo”.
Trastornos alimenticios y la influencia social
El psicólogo y nutriólogo Erwin Albores señaló que los desórdenes alimenticios, también llamados Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), se originan a partir de ideas rígidas sobre cómo debe llevarse la alimentación, buscando reflejarse en otros cuerpos o bien alimentarse de manera impulsada por la ansiedad. Generalmente, estas conductas están acompañadas de prejuicios culturales y familiares, además de que las redes sociales y los medios de comunicación contribuyen a intensificar este tipo de comportamientos.
“Los trastornos de la conducta alimentaria se caracterizan por desórdenes alimenticios, que son, en este caso, pensamientos e ideas sobre cómo debe ser la alimentación, pero muchas veces caemos en ciertos excesos, tanto dejar de comer como comer con atracones.
"Entonces, un TCA se va desarrollando por factores desde culturales, sociales, familiares, a veces baja autoestima, la idea de copiar cuerpos; se ponen de moda ciertos tipos de cuerpos y va cambiando según la generación”.
Precisamente, la Secretaría de Salud, a nivel federal, señaló que en 2024 los principales trastornos que se padecen en el país son la bulimia, la anorexia nerviosa y el trastorno por atracón, los cuales afectan a las personas no solo de manera física, sino también mental. Además, estiman que entre el uno y el dos por ciento de la población padece anorexia y bulimia nerviosa, mientras que entre el 2.5 y el 3 por ciento presenta trastorno por atracón.
Nuevas formas de TCA y cifras oficiales
Albores explicó que, a diferencia de la década de los dos mil, cuando los trastornos más visibles eran la bulimia y la anorexia, con el paso de los años han surgido otros TCA, como la vigorexia, caracterizada por el ejercicio físico en exceso; la pica, que se presenta cuando se consumen objetos no comestibles, entre otros.
“Ha ido cambiando y ahora encontramos trastornos como la vigorexia, que es esta parte del gimnasio en exceso; el trastorno de pica; la ortorexia, que es comer muy saludable, pero ya en una medida extrema, donde la persona pierde su esencia y pierde su personalidad. Y también hay otros, como son el tema de la anorexia, el tema de la bulimia, el trastorno de pica, que también ahorita está fuerte y va a seguir mutando.
"Con las generaciones que vienen, vienen nuevos trastornos de la conducta alimentaria, y sobre todo por la parte social. Las redes sociales van a llevar a que desarrollemos más problemas con la comida. Y luego hay otra parte, que es el tema de la obesidad, el sobrepeso. Hay un trastorno que es de atracón, también va muy ligado a esta parte”.
Para el año 2021, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica compartió el registro de nuevos casos de TCA en los estados del país, donde Coahuila presentó 120 pacientes distribuidos por grupos de edad: un caso en niños de uno a cuatro años; siete en niños de cinco a nueve años; 27 en el grupo de 10 a 14 años; 25 en jóvenes de 15 a 19 años; ocho en el grupo de 20 a 24 años; 14 en personas de 25 a 44 años; 10 en el grupo de 45 a 49 años; y 28 en personas de 50 años en adelante.
En contraste, el estado de Durango registró un total de 15 casos nuevos de TCA: uno en el grupo de cinco a nueve años; uno en el de 10 a 14 años; tres en jóvenes de 15 a 19 años; uno en el grupo de 20 a 24 años; cinco en personas de 25 a 44 años; uno en el grupo de 45 a 49 años; y tres en personas de 50 años en adelante.
Consecuencias emocionales y atención especializada
Albores detalló que los trastornos alimenticios suelen originarse, en la mayoría de los casos, por vacíos emocionales, lo que deriva en problemas de ansiedad y depresión, además de desnutrición y falta de energía. Estas consecuencias pueden llevar a la necesidad de atención psiquiátrica, debido a la presencia de pensamientos suicidas.
“Bueno, en cuestiones emocionales vamos a encontrar problemas de ansiedad, depresión; tiene mucho que ver con los vacíos. Siempre que hay un exceso es porque hay un vacío, y siempre que hay un vacío es porque estamos tratando de evadir algo. Y a veces se pasa al tema de la comida.
"Va a traer muchos problemas físicos porque la persona va a vivir siempre en ambigüedad, es decir: no quiero a mi cuerpo, lo rechazo, me castigo y vuelvo a la conducta. A veces son conductas compensatorias donde comes en exceso, o conductas donde dejas de comer”.
El especialista explicó que el trabajo conjunto entre nutriólogos, psicólogos y, en algunos casos, psiquiatras, es indispensable para tratar un TCA, ya que la persona va perdiendo rasgos de su personalidad y no solo requiere tratamiento para su salud física, sino también para su salud mental.
“El nutriólogo te tiene que enseñar todo el proceso, y más cuando es un TCA, y acompañado del psicólogo, porque obviamente entra la cuestión emocional. Y hay veces hasta del psiquiatra, para un medicamento específico que necesite la persona. Primero, la persona se tiene que perder a ella misma, y a veces siente ganas de ya no querer vivir, pensamientos suicidas o pensamientos donde, como no sé vivir, mejor me muero.
"Pero aquí el tema del psiquiatra también es importante porque hay TCA que solamente se pueden manejar con medicamentos. Después se va bajando para que ya la persona entre en un proceso de rehabilitación emocional, en ese sentido, pero aquí algo importante es que si no vas con el nutriólogo correcto, o si no llevas la alimentación correcta, puede ser un desencadenante para que el TCA se potencialice”, explicó.
Actualmente, es en los gimnasios donde se observa a un mayor número de personas buscando mejorar su aspecto físico, adoptar un estilo de vida más saludable o complementar su entrenamiento deportivo. En Torreón, Coahuila, la Dirección de Desarrollo Económico tiene registrados 161 establecimientos identificados como centros de acondicionamiento físico.
Francisco González, instructor de gimnasio con 10 años de experiencia, reconoció que el aspecto físico es uno de los principales factores que atraen a las personas y sostiene gran parte de su trabajo. Atiende desde personas que se preparan para competencias hasta quienes acuden por primera vez y requieren orientación básica, incluso en temas de alimentación.
“Es importante decirlo: la mayoría de las personas que entreno son personas que inician de cero. A veces, por publicidad, es así como que relacionado al culturismo, pero la mayoría de los asesorados que yo tengo son personas que nunca han entrenado, que nunca han llevado un plan alimenticio y que están buscando, así como que por primera vez, una experiencia, ya sea buscando una mejor salud, buscando un mejor físico.
"Entonces, yo trato de concientizarlos de que ya dieron el paso más difícil, y ahora sigue ser constantes, asesorarse con una persona que esté capacitada en verdad y que los pueda ir llevando poco a poco para que logren los objetivos que tiene cada quien”, contó.
En ese sentido, indicó que la parte nutrimental sí es importante para quienes buscan ver cambios en el gimnasio, por lo que es fundamental seguir el plan de alimentación del nutriólogo o el que proporciona el entrenador como parte de la constancia.
“Sí, siempre el trabajo del nutriólogo es bien importante y es algo así como que primordial, porque, como te dije ahorita, si no llevas un buen plan alimenticio no vas a ver mejoras; puedes tener el mejor entrenamiento y, si tú no eres disciplinado con tu alimentación, no vas a ver los resultados. Entonces, siempre es bien importante que vayan de la mano tu entrenamiento y tu alimentación”.
Cultura fitness y percepción corporal
No obstante, González aceptó que no todo el trabajo en el gimnasio está directamente ligado a la salud, ya que en disciplinas como el culturismo, donde se busca aumentar la masa muscular, la alimentación necesaria no siempre es saludable.
“La dieta de un culturista, para empezar, no es una dieta que vaya de la mano de la salud, no es una dieta saludable. La dieta saludable que te va a mantener en tus niveles óptimos de vida te la va a dar un nutriólogo. Entonces, es importante también siempre tomar en cuenta bien e ir viendo qué es lo que quieres, qué objetivo tienes y a qué le vas a dar prioridad”, explicó.
Finalmente, González señaló que la cultura fitness va en aumento, y cada vez son más las personas que acuden a los gimnasios no solo para mejorar su condición física, sino también para convertirse en creadores de contenido o influencers en redes sociales.
“Es un crecimiento impresionante. Ahorita el mundo de los gimnasios es otro; hace 10 años, incluso hace 15 o 20 años, el crecimiento y el interés que le están metiendo las personas ha sido mucho, en todos aspectos, y que todos se quieren dedicar a ser influencers fitness o que todos se quieren dedicar a ser entrenadores”.
Por su parte, Albores concluyó que la apariencia física no siempre refleja un cuerpo saludable y que es fundamental analizar los propios comportamientos, especialmente la relación con la comida, para identificar posibles trastornos o cambios emocionales frecuentes.
“Tienes primero que darte cuenta si comer te da culpa, porque eso nos indica si ya se presentan rasgos. Tienes que pensar cómo ves la comida, cuál es tu percepción cuando comes demasiado, si es que hay atracones o dejas de comer. Eso también ya son conductas compensatorias.
"Y también tienes que revisar cómo está tu estado emocional: si eres una persona que pasa muy rápido de la tristeza a la ansiedad y luego a la alegría. Si estás en esta parte de ir y venir emocionalmente, más el tema de la comida, entonces nos están hablando de un foco rojo. No siempre es un trastorno un TCA; a veces pueden ser rasgos, o sea, antes de que se presente”.
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Con información de Milenio