El zurdo texano Jesse ‘Bam’ Rodríguez conquistó un título más en su palmarés, que ya presume coronas en tres divisiones diferentes a sus 24 años de edad, al noquear a Antonio Vargas en seis round, para ceñirse el cinturón AMB de peso gallo y de paso, dar un golpe en la mesa para ratificarse como uno de los mejores peleadores del mundo, y en vías de negociar un combate contra el monstruo japonés Naoya Inoue.
Fue una pelea con dos rivales valientes y frontales, el Bam de guardia zurda y Vargas ortodoxo, que tras el primer round de estudio llevaron la pelea al medio del ring. Pelearon al terreno corto cuerpo a cuerpo, y a pesar de que Bam era el amplio favorito, Vargas llegó a meterle las manos, de tal suerte que los jueces veían arriba al estadounidense de raíces mexipuertorriqueñas, con golpes en forma de gancho que impactaron en la humanidad de Rodríguez.
Pero llegó el quinto asalto y con ello se volteó la tortilla, y fue el Bam que en base a su velocidad y poder de su mano zurda, conectó de lleno al mentón de Vargas que cayó malherido a la lona. Bam quiso terminarlo pero un Vargas con la adrenalina a tope pudo sobrevivir hasta el final del round, aplicando un errático contragolpe que poco pudo encontrar su objetivo por la elusividad de Rodríguez, que se le hacía de humo.
Y todo terminó en la sexta tanda, y de nuevo con el sello de la casa, un zurdazo en forma de recto a la cara de Vargas lo envió inerte a la lona, recibiendo el conteo de protección del tercero sobre la lona, quien determinó el final de la pelea y selló la victoria 24, 17 por nocaut, de forma invicta para el Bam Rodríguez, que apunta hacia Japón y su emperador, Naoya Inoue, en un duelo de velocidad centellante y de poder a poder, que podría celebrarse entre gallo y supergallo. Una pelea que marcaría la presente década como una de las más explosivas y fascinantes.
Yoshinobu Yamamoto se quedó a tres outs de la perfección, pero un error de Mookie Betts al intentar fildear un rodado de rutina terminó con lo que pudo ser el juego perfecto número 25 en la historia de las grandes ligas, y apenas en el segundo en la vida de los Dodgers (Sandy Koufax 1965). Al final Yoshi Yamamoto trabajó 8.1 IP con un hit que le conectó Tristan Peters, una carrera permitida, sin bases con 7 ponches, pero obtuvo la victoria y sus números ahora son de 7-4, 2.52, en el triunfo de los Dodgers 7-1 sobre los White Sox. El último juego perfecto registrado en MLB fue de Domingo Germán con los Yankees, en 2023.
Alejandro Kirk regresó a la actividad con los Blue Jays el pasado viernes y lo hizo por la puerta grande, terminando el juego con tres imparables en igual número de turnos, y remolcando dos carreras para dejar en claro que ni su paisano Brandon Valenzuela ni nadie más le quitarán la titularidad de la receptoría. Sin embargo es de resaltar que el cátcher hermosillense hizo una suplencia a la altura mientras Kirk estuvo convaleciente de su fractura en su pulgar izquierdo, aprovechando muy bien la oportunidad y cotizándose rápidamente en el mercado de grandes ligas como un bateador zurdo de poder, y buen defensivo. Sus siete jonrones y 18 carreras producidas hablan por ello. Alejandro Kirk no jugaba desde el tres de abril, más de dos meses fuera, y pareciera que nunca se fue al hule.
Al hule otra vez. El cubano Félix Pérez, quien jugó 22 juegos con los Tomateros de Culiacán en 2013-2014, sufrió una lesión devastadora con los Piratas de Campeche, al desgarrarse el tendón de Aquiles por segunda vez, siendo la primera en septiembre pasado. El cuerpo de Pérez ya no solo le avisa, sino le grita que cuelgue los spikes, a sus casi 42 años de edad.
Pero si a esas vamos, recordemos que en muchos de los casos la edad solo es un vago número, y el ejemplo de ello nos lo dio el gran Ramón Arano, “el hombre de las seis décadas”, que lanzó en el béisbol mexicano hasta los 61 años (las últimas dos salidas a modo de homenaje), o el caso de Ángel Moreno con 51 años. Otros grandes veteranos de la pelota azteca son los casos de Fernando Valenzuela y Francisco Campos, con 48, entre muchos otros que siguieron de frente, rebasando la frontera de la edad de retiro natural.