Oficio Político, no estridencia
En tiempos donde la política suele quedarse en el ruido local, hay legisladores que entienden que muchas decisiones que afectan a Sinaloa no se toman solo en casa. La participación del Diputado Federal Ricardo Madrid en el encuentro bilateral con legisladores de Estados Unidos es un ejemplo de política útil: la que se sienta, escucha y construye. No fue una reunión de fotografía ni de discursos grandilocuentes. Fue un ejercicio de trabajo con actores que inciden directamente en temas clave para México: comercio, seguridad, migración, inversión y certidumbre jurídica. Conocer cómo piensan, cómo legislan y qué les preocupa del otro lado de la frontera no es un gesto diplomático; es una necesidad estratégica. Madrid Pérez entendió algo fundamental: la relación con Estados Unidos no se enfrenta con ocurrencias ni consignas, se gestiona con información, diálogo y acuerdos posibles. Y hacerlo desde el Congreso de la Unión, en una mesa plural, con republicanos y demócratas, conservadores y moderados, habla de un perfil que privilegia resultados sobre protagonismos. Desde el Partido Verde, el diputado sinaloense representó una visión pragmática: entender las reglas del vecino para defender mejor los intereses propios. En un contexto donde el nearshoring, la política migratoria y la seguridad regional definen el futuro económico del país, ese tipo de interlocución sí suma. En política exterior legislativa no hay aplausos inmediatos, pero sí consecuencias a mediano plazo. Y ahí es donde este tipo de trabajo cobra valor: menos estridencia, más oficio. Eso también es hacer política.
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DIF Sinaloa presente
En el debate público suele hablarse de grandes cifras, megaproyectos y discursos de largo alcance. Pero pocas veces se reconoce cuando la política social baja al territorio y se ejecuta con método. Lo que ayer ocurrió en Villa Juárez, Navolato, es un ejemplo claro de eso. La estrategia integral encabezada por el Sistema DIF Sinaloa bajo la conducción de Eneyda Rocha Ruiz no se limita a entregar apoyos: articula educación, alimentación, salud física y emocional en un mismo esfuerzo. Eso no es asistencialismo; es intervención social con diagnóstico. Alimentos calientes en las escuelas, atención médica, salud mental, detección temprana de autismo, revisión visual y acompañamiento a las familias no son acciones aisladas. Son señales de una política social que entiende que la permanencia escolar no se garantiza solo con discursos, sino con condiciones reales para aprender. Este enfoque no camina solo. Va de la mano con una visión más amplia impulsada por el Gobernador Rubén Rocha Moya donde el rescate de espacios públicos y deportivos —con una inversión histórica— se convierte también en prevención social. Educación, deporte y comunidad no son agendas separadas; son piezas del mismo rompecabezas. Mientras algunos apuestan a la política del ruido, aquí hay una política del cuidado. Silenciosa, constante y profundamente necesaria. Porque cuando el Estado acompaña desde la escuela, la familia y el espacio público, no solo atiende urgencias: construye futuro. Y eso, en estos tiempos, también es gobernar.
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Autopista de baches
La carretera México 15, en varios de sus tramos por Sinaloa, es hoy una ruta de riesgo más que de tránsito. El abandono no es una percepción: es una realidad que se paga con llantas reventadas, rines destrozados y conductores varados. El caso del tramo de Guasave, entre la ciudad y San Rafael, es un ejemplo claro de una omisión que raya en lo criminal. Ahí mismo, donde opera la caseta de peaje de Cuatro Caminos, la carpeta asfáltica parece territorio olvidado. En la curva de la sindicatura de El Burrión, los hoyos no son simples baches: son trampas. No hay día en que automovilistas no terminen llamando a la grúa tras perder neumáticos o suspensiones completas. Se cobra por pasar, pero no se garantiza lo mínimo: seguridad. Y aquí la pregunta incómoda: ¿qué esperan las autoridades? ¿Un accidente fatal? ¿Una cuota de muertos para entonces sí reaccionar? Porque ni la Secretaria de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte ni Caminos y Puentes Federales pueden alegar desconocimiento. El problema está a la vista, es cotidiano y documentado por quienes lo padecen. Las carreteras no se mantienen con comunicados ni con promesas. Se mantienen con trabajo, supervisión y responsabilidad. Lo demás —cobrar sin cumplir— no solo es negligencia: es abuso.
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Cambios que exigen resultados
El relevo en la Comisaría General de la Policía de Investigación de la Fiscalía de Sinaloa llega envuelto en un lenguaje conocido: ajustes, fortalecimiento, experiencia y perfil académico. La designación de Jorge Alfonso Delgado Muñoz como encargado del área se presenta —como casi todas— en clave institucional, sin estridencias ni reproches públicos al ciclo que se cierra. Y ahí está el primer dato relevante: los cambios en la FGE de Sinaloa no están siendo leídos como ruptura, sino como corrección interna. La propia narrativa oficial cuida las formas, reconoce trayectorias y evita balances. Pero la realidad que enfrenta la Fiscalía no permite que el movimiento se quede solo en el papel. Porque mientras los comunicados hablan de perfiles sólidos y currículums extensos, la percepción ciudadana sigue anclada en la impunidad, en carpetas que no avanzan y en delitos que rara vez llegan a sentencia. En ese contexto, cualquier cambio en la Policía de Investigación no es menor: es una apuesta directa al corazón del sistema. La Fiscal Claudia Zulema Sánchez Kondo mueve piezas en un momento donde ya no alcanza con ordenar la casa; hay que mostrar resultados. La experiencia del nuevo encargado puede ser una ventaja, pero también una responsabilidad mayor: conoce la institución, sus inercias y sus límites. No hay margen para el aprendizaje. En la Fiscalía, los relevos no se miden por estabilidad interna, sino por eficacia externa. Y ahí está el reto: que este cambio no sea solo administrativo, sino operativo. Porque hoy, más que perfiles, Sinaloa necesita investigaciones que sí lleguen a destino.