Miles de aficionados recibieron este lunes en Buenos Aires a parte del plantel de la selección argentina y al cuerpo técnico, que volvieron al país después de caer ante España en la final del Mundial 2026. El encuentro con los hinchas se realizó frente al predio de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en Ezeiza.
La delegación llegó procedente de Nueva York y aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 18:20 horas locales (21:20 GMT), de acuerdo con información publicada por Aeropuertos Argentina.
Entre los ausentes destacó Lionel Messi, quien no viajó junto al resto del equipo.
Sí regresaron el entrenador Lionel Scaloni y varios integrantes del plantel, entre ellos Emiliano "Dibu" Martínez, Nicolás Otamendi, Alexis Mac Allister, Leandro Paredes, Nicolás Tagliafico, Nicolás González, Lisandro Martínez y Gonzalo Montiel.
Tras descender del avión con evidente seriedad, los futbolistas abordaron un autobús que los trasladó al complejo de la AFA, ubicado a unos cuatro kilómetros del aeropuerto, donde arribaron cerca de una hora más tarde.
Horas antes, Messi había compartido un mensaje en su cuenta de Instagram: "El dolor es muy grande y va a costar cerrar esta herida". Según medios locales, el capitán argentino viajará en los próximos días a Rosario, su ciudad natal.
Por su parte, Lautaro Martínez también expresó su sentir en redes sociales: "Lo intentamos, por segundo Mundial consecutivo llegamos a una final del mundo, esta vez no se nos dio".
Aunque los jugadores iniciaron el recorrido con semblante serio, el ambiente cambió conforme avanzaba el trayecto. Al ver a los miles de seguidores que los acompañaban con banderas y cánticos, pese a la lluvia y las bajas temperaturas en Buenos Aires, respondieron con sonrisas y saludos desde el autobús.
"Esta selección nos unió a todos y hay que estar agradecidos por eso, logró unir a los argentinos. Siempre vamos a estar para ellos aunque llueva o pierdan", comentó a la AFP Leonardo Barrientos, trabajador textil de 36 años que acudió a recibir al equipo.
El recibimiento fue muy distinto al de 2022, cuando millones de personas salieron a las calles para celebrar el regreso de la Albiceleste tras conquistar en Qatar su tercera Copa del Mundo.
En esta ocasión, la convocatoria fue menor, aunque los aficionados mantuvieron el ambiente festivo con fuegos artificiales, cornetas y el tradicional canto de "el que no salta es un inglés", como muestra de reconocimiento hacia el equipo dirigido por Lionel Scaloni.
"Estoy orgullosa de ellos, de todo lo que dieron, desde el primer partido hasta el último", declaró a la AFP Mercedes Báez, maestra de primaria de 44 años, luego del paso del autobús.
"No me importa el resultado, yo estoy acá para agradecerles, estoy eternamente agradecida. Tanto a Messi como al resto del plantel", agregó.
El gobierno del presidente argentino, Javier Milei, había ofrecido organizar un operativo especial para que los futbolistas convivieran con la afición e incluso anticipó la posibilidad de decretar un feriado nacional.
Sin embargo, desde la noche del domingo miles de personas ya habían salido espontáneamente a las calles para celebrar el recorrido de la selección durante el Mundial y expresar su respaldo a los subcampeones.
En la capital argentina, el principal punto de reunión fue el Obelisco, donde miles de personas se congregaron entre fuegos artificiales, cánticos de las barras y música electrónica reproducida por DJs improvisados.
Las celebraciones también se extendieron a distintas esquinas emblemáticas de varios barrios de Buenos Aires.
Cerca de la medianoche, un grupo protagonizó disturbios y fue dispersado por la policía mediante gases lacrimógenos, chorros de agua y balas de goma. De acuerdo con fuentes policiales,
los incidentes dejaron un saldo de 15 personas detenidas.
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