El planteamiento de la final expuso la marcada diferencia en el estado de forma con el que ambos finalistas alcanzaron la última instancia del torneo. Mientras que la selección española arribó al encuentro definitivo con un andar regular tras su reciente éxito en la Eurocopa, el equipo dirigido por Lionel Scaloni cargó con el desgaste acumulado de prórrogas consecutivas en las fases previas ante Cabo Verde y Suiza, además de una exigente remontada frente a Egipto y una disputada semifinal contra Inglaterra.
La resistencia táctica de la escuadra sudamericana comenzó a mermar desde la primera mitad debido a contingencias médicas imprevistas. La temprana lesión del defensor central Lisandro Martínez forzó el ingreso de Nicolás Otamendi antes del entretiempo. Posteriormente, durante la segunda parte, la zaga titular argentina quedó completamente desarticulada con la salida obligada de Cristian Romero por problemas físicos, lo que obligó la entrada de Facundo Medina. Ante la falta de profundidad ofensiva del cuadro albiceleste, la figura del guardameta Emiliano Martínez resultó determinante para sostener el marcador en cero durante los 90 minutos reglamentarios, acumulando un total de once intervenciones clave frente a los ataques de figuras emergentes como Lamine Yamal y las incursiones de Mikel Oyarzabal.
El equilibrio estratégico se rompió definitivamente en los instantes finales del tiempo regular cuando el mediocampista Enzo Fernández recibió su segunda tarjeta amarilla y la consecuente expulsión por parte del árbitro esloveno Slavko Vincic. Con un elemento menos en el terreno de juego y sin sus defensores centrales habituales, Argentina afrontó la prórroga replegando sus líneas y limitando sus opciones en ataque. Lionel Scaloni priorizó la recomposición del bloque defensivo con el ingreso de Marcos Senesi, agotando así las variantes permitidas y dejando sin minutos al delantero Lautaro Martínez.
La insistencia colectiva de España encontró su recompensa justo antes del cierre del primer tiempo suplementario. Tras un desborde por las bandas, Nico Williams logró bajar un centro preciso para que Ferrán Torres definiera de primera intención en el área chica, venciendo la resistencia del arquero Martínez y quebrando el empate. Pese a que el colegiado invalidó una acción previa de gol a España por falta sobre Otamendi y posteriormente un segundo tanto de Torres por posición adelantada, el dominio posicional y el control de la posesión permanecieron del lado europeo.
En los minutos finales del compromiso, la selección argentina dispuso de escasas opciones para forzar la tanda de penales, careciendo de precisión en el remate de media distancia por parte de Giuliano Simeone que se elevó sobre el travesaño en tiempo de descuento.
Con este resultado, España suma su segunda estrella internacional tras la obtenida en Sudáfrica 2010 y corta la racha del vigente campeón de Qatar 2022. La derrota de la albiceleste ratifica la complejidad estadística de revalidar un título de forma consecutiva en la era moderna del balompié, un hito que permanece sin repetirse en el plano internacional desde hace 64 años.