Una profunda controversia sacude el ámbito diplomático e institucional en Argentina tras la cancelación forzada de una conferencia enfocada en analizar los regimenes autoritarios contemporáneos.
El encuentro, programado para desarrollarse este lunes 24 de agosto en la sede de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, debió mudar apresuradamente su sede al Club Alemán de Buenos Aires luego de que la representación diplomática de Pekín presionara de forma directa al Ministerio de Relaciones Exteriores local para bloquear la actividad en el recinto parlamentario.
El detonante de la molestia del embajador Wang Wei fue la confirmación de la presencia de Dolkun Isa, destacado referente uigur con residencia en Alemania y líder del Congreso Mundial Uigur. La minoría étnica que encabeza habita la provincia de Sinkiang, al noroeste del territorio chino, donde afronta una severa persecución por parte del gobierno que comanda Xi Jinping.
Ante los crecientes señalamientos internacionales por la existencia de recintos de confinamiento y reeducación, el Partido Comunista Chino sostiene una política global destinada a silenciar la discusión sobre este colectivo. Al detectar la convocatoria promovida por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), la sede diplomática oriental activó intensas gestiones ante las autoridades argentinas.
Para dar cumplimiento a la exigencia externa, los engranajes ministeriales actuaron a través de la Dirección de Asia y Oceanía, encabezada por Luis Fernando del Solar Dorrego, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales, cuyo titular es el exembajador en Alemania, Fernando Brun.
Dichas dependencias gestionaron la suspensión ante las autoridades parlamentarias de la capital y el área de Secretaría General y Relaciones Internacionales del gobierno porteño, argumentando ante CADAL supuestas inconsistencias en los requisitos administrativos para la cesión del espacio, a pesar de que en 2025 un pedido similar había sido autorizado sin inconvenientes.
Mientras los enviados diplomáticos chinos expresaron su agradecimiento por la intervención oficial, desde el Palacio San Martín optaron por no emitir declaraciones sobre lo sucedido.
La decisión institucional generó estupor en la organización y entre diplomáticos de naciones aliadas al gobierno argentino, quienes bajo estricta reserva cuestionaron el alcance de la influencia del gigante asiático y el resguardo de las garantías para la libre expresión.
El foro, titulado "¿Hay razones para la esperanza en la defensa internacional de los derechos humanos?", contaba también con las ponencias de María de los Ángeles Lasa y Marcelo Alegre.
Sobre la situación, Gabriel Salvia, director general de CADAL, lamentó que la misma entidad que fijó el 23 de agosto como el Día en Recuerdo de las Víctimas del Totalitarismo impida un debate sobre libertades fundamentales, señalando la gravedad de que una embajada extranjera extienda prácticas de represión transnacional cercenando derechos en suelo argentino.
Este episodio no constituye un hecho aislado. En abril pasado, un evento académico en la Universidad de Belgrano convocado por el International Republican Institute (IRI), la Fundación Friedrich Naumann y CESCOS terminó siendo cancelado tras fuertes presiones diplomáticas sobre las autoridades universitarias para impedir la presentación de un libro crítico del régimen chino de Roberto Iglesias.
Sin embargo, a diferencia de aquel antecedente de carácter estrictamente privado, en esta oportunidad la representación de Pekín logró involucrar a las máximas instancias de la Cancillería argentina para condicionar las decisiones de los órganos legislativos locales.
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Con información de Infobae.