Ricardo Salinas Pliego se ha quedado sin tiempo para saldar sus deudas con Hacienda. El servicio tributario (SAT) envió el viernes, 9 de enero, el requerimiento de cobro de los 51.000 millones de pesos que adeuda el empresario mexicano y este fue notificado el jueves de la semana pasada. La cuenta atrás echó a correr al día siguiente, viernes, y cuenta con cinco días para cumplir con sus obligaciones fiscales. Si decide hacerlo voluntariamente, el desembolso podría reajustarse hasta en un 39%, según han explicado las autoridades fiscales, pero este no parece el camino que ha elegido el magnate, que el 13 de enero decidió escalar la batalla al ámbito internacional y denunciar al Estado mexicano por “persecución política” ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que deberá decidir si acepta su caso y lo traslada a la Corte.
El proceso judicial que enfrenta el empresario con Hacienda se ha acelerado desde que la Suprema Corte le asestó el golpe definitivo el pasado noviembre. Tras años batallando en las instancias inferiores, en algunos casos desde hacía casi 20 años, Salinas Pliego perdió en la última instancia nacional siete pleitos consecutivos que sumaban, en total, la millonaria cifra que encara ahora, que ha ascendido desde los 36.000 millones debido a los recargos por los retrasos en el pago. Tras esa derrota, el magnate se ha quedado sin apenas opciones para eludir el desembolso, pues la reforma al recurso de amparo aprobada por el Congreso un mes antes de que su caso se resolviera en el Alto Tribunal ha afectado de lleno a su proceso.
La reforma impulsada por el Gobierno de Claudia Sheinbaum para cercar, precisamente, a los grandes deudores cerró las dos vías que podría haber emprendido Salinas Pliego llegada la fase de ejecución: solicitar la prescripción del crédito fiscal o presentar sucesivos recursos de amparo en cada momento del procedimiento para dilatar el cumplimiento. La primera opción ha quedado eliminada para los créditos firmes, como el suyo, y la segunda ha quedado reducida a un único recurso final que aglutine todas las impugnaciones intermedias, justo antes del remate de los bienes, es decir, a punto de que las autoridades procedan con el embargo como consecuencia del impago. Dado que la justicia tiene 90 días para resolver desde la celebración de la audiencia, algunos expertos apuntan a que el proceso, sea cual sea el desenlace, estará resuelto como mucho en un año: lo que se alarguen las resoluciones judiciales en cada instancia en caso de que el empresario decida impugnarlo hasta el final.
El Ejecutivo morenista ha perdido la paciencia con la evasión fiscal. Necesita recaudar fondos para mantener los programas sociales sin aumentar los impuestos y está buscando todas las formas a su alcance para cerrar los agujeros de las arcas públicas. Este mismo lunes, la presidenta anunciaba un aumento de la recaudación en 2025 del 4,8% con respecto al año anterior, unos 500.000 millones de pesos más, todo gracias a la persecución de los deudores, según ha detallado. Ese incremento es sostenido desde 2019, pero este es el año donde el aumento es más notable.
Salinas Pliego se ha convertido, por su visibilidad pública y su oposición férrea al Gobierno, en el símbolo de ese jugoso botín que se le ha escapado al Estado durante décadas por las técnicas dilatorias en los tribunales o la ingeniería fiscal. Legalmente, la derrota parece definitiva para el empresario, que se ha propuesto, en contraste, ganar en la opinión pública el favor de la ciudadanía. El magnate polemiza casi diariamente con Sheinbaum, a la que acusa de persecución política por ventilar sus asuntos en sus conferencias matutinas, y escala internacionalmente su rechazo al partido gobernante cada vez que tiene la ocasión. Solo el miércoles pasado, Salinas Pliego aseguró en un comunicado que se había reunido con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, a quien expuso “el peso de sus empresas en la infraestructura económica de México”. Esas empresas, como el Grupo Elektra, están ahora en una posición extremadamente delicada.
La batalla ha adquirido una fuerte dimensión política por este tipo de episodios y por el flirteo del millonario con la entrada en la arena política, un salto que todavía no se ha decidido a dar. Salinas Pliego logró capitalizar como nadie las protestas contra el Ejecutivo que se atribuyeron a la generación Z y que más tarde revelaron un amalgama mucho más diverso del espectro opositor. Aunque las marchas se desinflaron poco después, el empresario se posicionó como principal cabeza visible para aglutinar a una oposición que no levanta cabeza ante la apabullante mayoría morenista. El PAN, principal partido de la bancada contraria, incluso le abrió las puertas de su formación para convertirse en candidato. El magnate no ha dado muestras de aceptar la invitación, pero tampoco se desmarca del todo de esa posibilidad. El Gobierno, en cualquier caso, está centrado en resolver el pleito fiscal. “Esperamos que pague”, se ha limitado a decir la presidenta, Claudia Sheinbaum, esta mañana en su conferencia matinal.
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Con información de El País