En 2020 la novela Hamnet de Maggie O’Farrell se convirtió en un fenómeno literario por esa mirada introspectiva hacia la vida de uno de los personajes más importantes de la dramaturgia y el arte:
William Shakespeare. Desde la perspectiva de Maggie vemos un capítulo de la historia de Shakespeare, pero no desde la mirada profesional, sino desde un punto personal y familiar.
En 2025 una adaptación cinematográfica de esta historia llegó a cines internacionales, y este fin de semana llegó a Latinoamérica para que conozcamos esta historia.
Hamnet
(dirigida por Chloé Zhao) se ambienta en el siglo XVI, donde Agnes
(Jessie Buckley) conoce al hijo de un guantero, William Shakespeare
(Paul Mescal), con el cual contrae matrimonio. Esta historia explora la tragedia de una familia que vive la pérdida y cómo el duelo y el arte se vinculan entre ellos.
Más que un retrato biográfico tradicional, Hamnet explora el impacto que una tragedia personal puede tener en una familia y en la creación artística. Aquí Shakespeare no es la gran figura artística que ya conocemos, sino el padre y el esposo que intenta sostener una vida dividida entre Londres y su hogar; ni siquiera lo vemos como el protagonista de esta historia, pues el corazón de esta historia reside en lo cotidiano y en la profundidad de las emociones de una familia que se ve devastada por un suceso desgarrador.
Y es ahí donde la verdadera protagonista toma fuerza. Agnes, interpretada increíblemente por Jessie Buckley, se convierte en el centro emocional de la película. Es una madre que vela y protege a sus hijos a toda costa, un personaje tan interesante por como ella logra enaltecer todos los símbolos de esta historia y los convierte en temas profundos sobre el duelo, el amor maternal, y a través de sus ojos observamos como el arte de su esposo vuelve más significativa su situación. La brillante y cruda interpretación de Buckley la llevó hace poco a ganarse un globo de oro, y su camino por el Oscar se ve brillante.
Visualmente Hamnet es muy delicada. Esos paisajes naturales, planos abiertos y luces naturales contrastan con la intensidad emocional de su relato. Cada encuadre se siente más vivo que nunca, resaltando el espacio donde sus personajes habitan y la importancia que tiene para su narrativa. Es un entorno que acompaña el dolor, pero también la belleza que este tiene.
Lo que hace brillante a esta cinta es que no busca explicar cómo nace Hamlet, en su lugar, sugiere que el arte surge de la experiencia humana más íntima. La historia no necesita sobre explicaciones ni diálogos forzados, es a través de nuestros ojos como espectadores que comprendemos qué nos quiere decir esta historia. Es por ello que tiene un guion magnífico, bien estudiado y realizado.
Si te interesan las historias que perduran y conmueven a cualquiera, eres apasionado del arte o estás al tanto de la lista de nominados en la temporada de premios, no te pierdas Hamnet, pues ya se encuentra en los cines de México.
Nos vemos la próxima semana, pero no te preocupes que será ¡Sin Spoilers!