El futuro de PlayStation encendió las alertas en México. Sony planea suspender desde enero de 2028 la producción de videojuegos físicos para todas sus consolas, decisión que convertiría su tienda digital en la única vía para adquirir lanzamientos nuevos en el país.
Ante ese escenario, la diputada Iraís Reyes de la Torre y el senador Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, denunciaron formalmente a Sony ante la Comisión Nacional Antimonopolio. Sostienen que controlar la consola, certificar los títulos y eliminar el canal físico podría constituir una práctica monopólica relativa.
La preocupación central es que PlayStation Store fije precios y condiciones sin competencia. Colosio advirtió que, desde 2028, Sony decidiría cuánto cobrar y bajo qué reglas, mientras los consumidores pagarían como propietarios, pero conservarían derechos de inquilinos.
En el formato digital, explicó, el comprador recibe una licencia de uso revocable, no la propiedad del juego. La plataforma podría retirar el contenido pese a que el usuario haya cubierto su precio completo.
La desaparición de los discos también acabaría con la reventa, los intercambios, los préstamos entre amigos y la posibilidad de heredar títulos. Asimismo, reduciría las ofertas de tiendas departamentales, supermercados y comercios especializados, dejando el precio en manos de Sony.
Reyes señaló además que la empresa cotiza en dólares y utiliza tipos de cambio favorables para ella. Estudios económicos realizados en Países Bajos encontraron que los juegos digitales fueron, en promedio, 47 por ciento más caros que sus equivalentes físicos.
El impacto alcanzaría también a miles de empleos minoristas y de distribución. Para comunidades sin conectividad suficiente, descargar títulos que actualmente rebasan 100 GB resulta inviable; allí, el disco sigue siendo la única opción real para jugar.
La disputa afecta a un mercado enorme: México es el mayor consumidor de videojuegos en América Latina y ocupa el décimo lugar mundial, con más de 76 millones de jugadores activos.
La legisladora aclaró que la denuncia no pretende impedir la transición digital, sino evitar que se transforme en control absoluto. Hoy, la tienda de Sony concentra cerca del 80 por ciento de las compras dentro de su ecosistema.
Para Reyes, una sola empresa dominaría la consola, los juegos autorizados, la tienda y los precios. Sin discos, los usuarios perderían libertad de elección y asumirían las condiciones establecidas por la plataforma.
La acción legal busca proteger los derechos patrimoniales de los consumidores mexicanos y establecer un precedente para regular las plataformas digitales de entretenimiento en el país.
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