La peor de todas. Los Charros de Jalisco terminaron siendo mucha pieza para unos Tomateros de Culiacán que vinieron de menos, a más, y finalmente a menos en la temporada, terminando su actuación en la serie final como LA PEOR DE SU HISTORIA, así en mayúsculas, con todas sus letras, y es que después de quedar en el séptimo lugar en la primera mitad, y después trepar a la cima en la segunda vuelta, vinieron de estar atrás 1-3 en el playoffs contra los Cañeros para ganar siete juegos en forma consecutiva, incluyendo la barrida a unos endebles Algodoneros en semifinales que terminó por dar falsas esperanzas campeoniles a los aficionados guindas. Toda una montaña rusa de resultados.
Pero en 80 años de pelota profesional en Culiacán, y 60 años de los Tomateros en la Liga Mexicana del Pacífico, NUNCA DE LOS NUNCA HABÍAN SIDO BARRIDOS, NI JAMÁS HABÍAN PERDIDO DOS SERIES FINALES CONSECUTIVAS, por lo que ahora los endebles fueron los Tomateros, que ni el pitcheo abridor, ni el relevo, ni el bateo oportuno se hicieron presentes, además de varios errores infantiles a la defensiva.
Este pésimo resultado finalmente es producto de muchos factores. Abandonos y lesiones de jugadores, además de uno de los cuerpos de pitcheo más ‘flojitos’ de los últimos años (golpeado en buena medida por bajas como las de Víctor Castañeda y Édgar Arredondo desde el inicio de la temporada). También jugadores jóvenes que no se les puede exigir demasiado por su poca experiencia, y veteranos que se cayeron cuando más se les necesitaban, además de un refuerzo que no dio lo que de él se esperaba en la serie final, son solo algunos aspectos que juegan en la que quedará marcada como la peor final de la historia culichi.
En esta ocasión ni la gloriosa historia de grandeza de los Tomateros, ni el estadio ni la afición pesaron, y se escribe un capítulo bastante oscuro en su existencia.
Simplemente Charros fue muy superior en todo sentido, y mostró una mentalidad más aguerrida, probablemente motivado por, valga la redundancia, uno de los mejores motivadores que ha existido en la historia de nuestro béisbol. Benjamín Gil, el matador, el mismo que salió de Tomateros por la puerta trasera después de haber jugado 5 finales y haber obtenido 4 campeonatos, que logró el desquite contra Lorenzo Bundy después de llegar a la final de LMB con los Diablos Rojos, y que ahora en LMP como manager de Charros, Gil ya tiene un bicampeonato más en sus alforjas y un total de seis títulos en 7 finales jugadas, apenas en poco más de 10 años como timonel.
Desde la salida de Benjamín Gil del club guinda, los Tomateros han llegado a dos finales, con dos managers diferentes y de calidad probada como Roberto Vizcarra y Lorenzo Bundy, y el matador le hizo honor a su mote, coronándose sobre ellos, casi como si se tratara de una maldición: “Si Culiacán llegara a la final, ahí estaré yo para ganarles, tengan el manager que tengan”, pareciera que está cincelado en la mente del tijuanense.
Y por si fuera poco, a Gil le falta un título más para empatar a Francisco Estrada como el manager más ganador en la historia de la LMP con siete. La diferencia es que Paquín lo consiguió en 28 años, mientras que Gil lo ha logrado apenas en 11.
Ahora falta ver cómo se van reforzar ambos equipos para la Serie del Caribe que inicia el primero de febrero en Zapopan, y el morbo sigue vigente por dos motivos. El primero es si podrán los Charros vencer de nuevo a los Tomateros cerrando con esto una paternidad casi absoluta, y el segundo es si Benjamín Gil seguirá sin éxito como manager en eventos internacionales.
Amanecerá y veremos.
Julio César Chávez Jr regresó al ring después de caer contra Jake Paul en junio pasado, y lo hizo venciendo con propiedad al argentino Ángel Julián Sacco en San Luis Potosí, en una noche boxística donde el apellido del máximo ídolo mexicano se llevó los reflectores, con victorias también para su hermano Omar y su primo Roberto Chávez Jr que sumó su tercera victoria en lo profesional de forma brillante.
En peso crucero el mayor de la dinastía Chávez noqueó en cuatro rounds haciendo uso de su potencia física y golpes de poder, castigando bastante el cuerpo del argentino que poco a poco fue bajando las manos, y el castigo fue tal que el referee tuvo que detener el combate. Chávez Jr lució con un físico inmenso y una espalda colosal, con mucha musculatura en el tronco superior que comprometió bastante su agilidad, pero que le dio contundencia en su golpeo. Un físico muy contrastante con el del argentino, que parecía que lo subieron justo después de terminar un concurso de engullir carnitas.
Lo mismo con Omar Chávez, que rara vez ha tenido problemas con el peso, y el sábado volvió a lucir una musculatura definida, y que tuvo como rival al colombiano de 46 años José Miguel Torres, cansado por la edad y totalmente fuera de forma. Omar lo detuvo por nocaut en el segundo round.
Lo relevante aquí es que ambos ganan confianza con sus victorias, y les permite motivarse para seguir enfocados en el deporte dentro de sus vidas llena de polémica, en especial la de Chávez Jr y su pasado tortuoso, del que por cierto, hace algunos meses fue vinculado a proceso por el supuesto delito de delincuencia organizada y tráfico de armas, pero está llevando su juicio en libertad provisional.
No hay quinto malo. En lo que será su quinta experiencia dentro del boxeo profesional, el subcampeón olímpico mazatleco Marco ‘El Green’ Verde, regresará a la actividad después de un 2025 muy movido, y será en Guadalajara ante un rival por definir el próximo 14 de marzo.
Gracias.
Youtube ¡Dale click y ponte Adiscusión!