Fracasototote. Por donde se le quiera ver, la eliminación de la selección mexicana de béisbol en el Clásico Mundial fue un fracaso y un retroceso en relación al tercer lugar obtenido en el 2023 que llegaron hasta semifinales siendo líderes de la fase de grupos sobre Estados Unidos, y con un balance de 4-2. No hay necesidad de buscar justificantes por si no jugó mangano o sutano, por asuntos de seguro o porque sus organizaciones no lo permitieron. Es un fracaso no solo por la eliminación ante Italia en el juego donde estaba presupuestado jugarte el pase, sino por la contundencia que te ganó una selección que se suponía, era de menor cartel en cuanto a estrellas.
Tampoco es necesario analizar lo que sucedió en el diamante de este torneo, sino las raíces de lo que le da forma a la actualidad del béisbol mexicano. Y es que aunque muchos peloteros sean considerados como mexicanos por nuestra constitución, ya estamos mal desde que más del 60 por ciento de los jugadores del line up titular, ni siquiera hablan español, y es muy probable que tampoco se sepan la letra del himno nacional mexicano, o sepan cuáles han sido los cinco últimos presidentes de México. Y súmele que tampoco aportaron mucho a la estadística.
Vivimos épocas de vacas flacas en el béisbol mexicano, a pesar de la buena intención del ex presidente Andrés Manuel López Obrador al crear al inicio de su sexenio la Oficina de la Presidencia para la Promoción y Desarrollo del Béisbol en México (PROBEIS), y que en primera instancia en varios discursos llegó a manifestar su intención de que al final de su sexenio hubieran de 40 a 50 mexicanos jugando en las grandes ligas. Todo se quedó solo en buenas intenciones, y si AMLO se erige históricamente como el presidente de México más beisbolero que ha tenido nuestro país, y si implementó políticas públicas a favor del deporte y en especial del béisbol, y si destinó millonarios recursos para intentar lograr estos objetivos, y en la actualidad tenemos que completar una selección con jugadores que ni hablan español ni se saben el himno, pues entonces qué jodidos estamos.
Y llevando este tema a las principales ligas profesionales del país, en especial la Liga Mexicana de Béisbol y el indiscriminado uso de 20 extranjeros por equipo, (a partir de este 2026 bajará a 18), bloquean los espacios para el desarrollo del pelotero nacional, que a veces tiene que buscar trabajo en ligas semi profesionales del país, porque en ocasiones no cuentan ni con los recursos ni con los agentes para arreglarse con equipos en las menores de Estados Unidos.
Para darnos una idea del retroceso que ha tenido el béisbol mexicano de primer nivel, en la primera edición del Clásico Mundial en 2006, en el róster azteca solo encontrábamos como peloteros de doble nacionalidad los nombres de Jorge Cantú y Adrián González, que dicho sea de paso, sí hablan español y sí se saben el himno. El resto eran mexicanos 100 por ciento.
En 2009 fueron convocados siete: Rod Barajas, Jorge Cantú, Adrián y Édgar González, Jerry y Scott Hairston, y Augie Ojeda. En 2013 fueron seis: Gil Velázquez, Adrián González, César Ramos, Horacio Ramírez, Sergio Romo y Efrén Navarro. En 2017 convocan a diez: Brandon Laird, Chris Roberson, Carlos Fischer, Adrián González, Efrén Navarro, Alex Verdugo, Vidal Nuño, Sergio Romo, Jake Sánchez y Carlos Torres.
En 2023 fueron 13 con la doble nacionalidad, y este 2026 convocaron a 16, y como podemos ver, la tendencia va en crecimiento.
Que no se entienda que estamos en contra de estos peloteros. Por derecho son tan mexicanos como nosotros, y por aspectos históricos y geográficos es normal que se dé este fenómeno, y muchos de ellos dejaron su sello con la selección mexicana.
Lo que estamos criticando es que hay una marcada crisis en la pelota profesional de nuestro país, que nos impide conformar un roster como el de 2006 con casi el 100 por ciento de peloteros mexicanos por nacimiento y descendencia, incluso, formados en nuestro sistema de pelota nacional, de los cuales, el 85 por ciento jugaba en las mayores.
Hoy en día no nos acabamos los dedos de las manos contando los mexicanos 100 por ciento que verán acción desde el inicio de la temporada.
Lamentable.
El mazatleco Marco Verde superó sin problemas al colombiano Alexander Moreno para mantener su paso profesional invicto ahora en cinco peleas. El Green usó la distancia y el golpeo al cuerpo para superar a su rival por tres tarjetas idénticas de 80-72. El regreso del medallista olímpico podría ser en mayo, en un año que podría tener hasta cuatro peleas, igual que en 2025.
La campeona lineal indiscutida de peso mosca Gabriela Fundora, noqueó a Vivian Ruiz en el sexto round, aprovechando su estatura y el largo de sus brazos. Gabriela es hermana del apodado como 'La Torre Infernal', Sebastián Fundora, la pareja de hermanos hombre-mujer más dominante de la historia del boxeo.
El irlandés Anthony Cacace fue profeta en su tierra y le arrebató el título mundial súperpluma AMB a Jazza Dickens, con lo cual dio pasos importantes rumbo a una pelea de alto perfil contra O'Shaquie Foster o el capitalino Emmanuel 'Vaquero' Navarrete, por la supremacía de la división.
La pelea entre Zurdo Ramírez y David Benavídez será por los títulos OMB y AMB de peso crucero del sinaloense, pero el CMB anda de metiche y quiere robarles protagonismo poniendo en juego el cinturón honorífico "Tollan Tlatequi", en el marco del Aniversario de la Batalla de Puebla. Ahora los organismos agraviados amenazan con no reconocer la pelea como campeonato mundial si el CMB mete las narices como si fuera un organismo sancionador oficial de esta pelea.
La leyenda filipina Nonito Donaire, de 43 años de edad, fue noqueado por el japonés Riku Masuda y acumula su segunda derrota en fila, lo que deja entrever que su retiro está más cerca que nunca.