Columnas
Columna Institucional Sin Ambages Miércoles 15
“La credibilidad no se construye con discursos, sino con hechos y respuestas”
Por:
Redacción el
14 de julio de 2026
Justicia en un horno
Qué ironía que quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia hoy tengan que hacerlo en condiciones que parecen más una prueba de resistencia que un entorno de trabajo. En pleno verano sinaloense, —un infierno total— los juzgados federales operan sin aire acondicionado, con escasez de agua y hasta de insumos básicos, mientras los trabajadores denuncian golpes de calor y colocan un mensaje tan contundente como incómodo en medio de una protesta en las instalaciones ubicadas por la carretera Culiacán - Navolato: “Pedimos lo mínimo para trabajar”. La austeridad no debería confundirse con precariedad. Si el Estado no puede garantizar condiciones dignas ni para quienes sostienen uno de sus poderes constitucionales, difícilmente podrá convencer de que la justicia funciona con la eficiencia y la dignidad que exige la ley. Porque la justicia debe ser pronta y expedita… pero no al punto de impartirse dentro de un horno.
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Diálogo tardío
Después de años de litigios, protestas y posiciones encontradas, el proyecto de la planta de GPO en Topolobampo entra, por fin, a una etapa de diálogo. La pregunta inevitable es por qué este ejercicio de escucha no ocurrió desde el principio, cuando buena parte de la desconfianza pudo haberse evitado. Ahora el Gobierno federal promete mesas abiertas, información técnica y espacio para todas las voces. Suena bien, pero el verdadero reto no será instalar las mesas, sino demostrar que escuchar no significa únicamente informar una decisión ya tomada. Si las conclusiones están escritas de antemano, el diálogo será apenas un trámite; si realmente influyen en el proyecto, entonces sí habrá valido la pena sentarse a la mesa.
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Hablar si; la prensa, no
Resultó paradójico que, al término de un evento convocado para hablar de diálogo, apertura y escucha, el delegado de la SADER en Sinaloa, Jesús Vega Acuña, optara por el silencio al tratar de evadir a periodistas. Mientras el Gobierno federal anunciaba mesas para escuchar todas las voces sobre el proyecto de GPO, el funcionario decidió no escuchar —ni responder— a los reporteros que buscaban información sobre un tema que preocupa a cientos de productores de maíz: el pago del complemento federal. Más desafortunado aún fue que un colaborador se interpusiera físicamente para impedir las preguntas. La transparencia no consiste en organizar conferencias; consiste en responder cuando existen dudas legítimas. Porque el problema no es que un funcionario no quiera dar entrevista. El problema es que tampoco hay respuestas para quienes siguen esperando sus pagos. Los productores que ya no aguantan más, han sido condenados y despreciados por un régimen que les prometió el rescate. Bien lo dicen en el campo: estaban mejor cuando estaban peor. Aguas con eso.
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En pausa… otra vez
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a poner el caso Rubén Rocha Moya en la casilla de “esperemos”. No fijó plazos, no anticipó escenarios y dejó claro que será el propio gobernador con licencia quien decida si regresa o no, mientras la Fiscalía General de la República continúa con sus investigaciones y Estados Unidos sigue sin presentar públicamente las pruebas de sus señalamientos. Jurídicamente puede ser una postura prudente. Políticamente, prolonga la incertidumbre. Porque Sinaloa sigue esperando saber si el relevo fue temporal o si el estado deberá acostumbrarse a un gobierno en pausa. Y aunque la paciencia sea una virtud, difícilmente puede convertirse en una estrategia de gobierno. El tema dividió opiniones en el Congreso del Estado donde están los ánimos caldeados pues mientras afines ven a Rocha de vuelta en el Tercer Piso, sus opositores prenden hasta veladoras para que eso no ocurra.
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