Sinaloa, responde a Morena
La visita de Ariadna Montiel a Culiacán este viernes tiene un componente especial. La presidenta nacional de Morena viene a encontrarse con una estructura que conoce bien y que, hasta ahora, ha respondido cuando el movimiento la necesita: ahí están los resultados en las urnas en 2018, 2021 y 2024. Por otro lado la agenda dice bastante. Por la mañana, alrededor de las 11:00 horas, se reunirá en el hotel San Marcos con la estructura territorial; más tarde, a las 16:00 horas, con quienes participaron como aspirantes a las coordinaciones estatales, esta reunion sera privada en el Country Club Culiacán. Dos encuentros para escuchar, evaluar y tomarle el pulso a Morena en Sinaloa. Ariadna Montiel sabe de territorio. Buena parte de su trayectoria se construyó recorriendo comunidades y entendiendo que las estructuras políticas se sostienen con organización y resultados. Y en eso Sinaloa tiene qué presumir: ha destacado en nuevos registros al partido, organización y respaldo al movimiento. Dicho sencillo: Sinaloa no le ha quedado mal a Ariadna. Al contrario, aquí siempre ha encontrado respaldo con quienes conocen las secciones, los distritos y la operación territorial. La visita se coronará con el primer encuentro aquí con la coordinadora de la 4T, Imelda Castro quien ha dicho que la tarea ahora es darle fuerza a las estructuras de Morena y mandó un buen mensaje: “todo mundo cabe” en ese movimiento. Habrá que estar atentos y será interesante escuchar a la ex secretaria de Bienestar quien tiene claro que Sinaloa, pese a lo que se diga, no es un caso de “focos rojos” para Morena. Tampoco, claro, pueden confiarse.
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Lo correcto para Sergio
Ayer lo señalamos en este mismo espacio: antes de discutir quién debe ocupar la curul de Sergio Torres Félix, el Congreso debería preguntarse qué puede hacer por un diputado que permanece incapacitado después del atentado que sufrió el pasado 28 de enero. Hoy, desde el PAN, el diputado Jorge González Flores puso sobre la mesa justamente esa posibilidad: valorar un apoyo económico o una pensión para Sergio, considerando además que la agresión ocurrió durante un traslado relacionado con sus actividades como legislador. Y eso es lo correcto. No se trata de inventar privilegios ni de hacer excepciones a modo. Hay antecedentes en el propio Congreso. Para mencionar solo uno, en 2016, después de que la entonces diputada Yudith del Rincón sufriera un derrame cerebral mientras representaba al Legislativo, el pleno terminó aprobándole una pensión y apoyo médico mientras permaneciera incapacitada. Entonces, ¿por qué no analizar una salida semejante para Sergio Torres? Si Movimiento Ciudadano considera indispensable llamar al suplente para mantener completa su representación legislativa, que lo haga por las vías correspondientes. Pero una cosa no debería significar abandonar la otra. Se puede resolver la situación de la curul y, al mismo tiempo, garantizar que Sergio y su familia tengan respaldo económico y médico mientras continúa su recuperación. Jorge González abrió una puerta que el Congreso debió explorar desde antes. Ahora corresponde a las demás fuerzas políticas decidir si la cruzan. Porque esto ya no debería tratarse de colores partidistas ni de cálculos políticos. Se trata de hacer lo correcto con alguien que, además, resultó herido mientras cumplía con su responsabilidad pública.
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Escuinapa, triste y bajo fuego
La violencia no solamente se mide en homicidios, desapariciones, robos de vehículos o familias desplazadas. Hay otra factura, menos visible pero igualmente grave, que empieza a cobrarle a Sinaloa: la pérdida de la vida social. Mientras en municipios como Culiacán comienzan a recuperarse poco a poco actividades y espacios públicos que durante meses estuvieron prácticamente abandonados por el miedo, en otros municipios la violencia sigue avanzando en sentido contrario. El caso de Escuinapa es una muestra preocupante. El Ayuntamiento canceló las actividades culturales, artísticas y recreativas programadas para celebrar el 111 aniversario de la municipalización y redujo la conmemoración a un acto cívico solemne e interno. Oficialmente se habla de “causas de fuerza mayor”, sin precisar cuáles; pero la decisión ocurre después del homicidio de dos funcionarios municipales, encontrados con un mensaje. Y aunque no se haya establecido oficialmente una relación entre ambos hechos, resulta inevitable observar el contexto: cuando la violencia alcanza a servidores públicos y, al mismo tiempo, una comunidad deja de celebrar en sus calles, algo más que la seguridad está siendo afectado. Porque una sociedad que deja de salir, de convivir, de celebrar sus fechas, de acudir a sus plazas y de apropiarse de sus espacios públicos comienza también a perder cohesión. Ese es uno de los triunfos más silenciosos de la violencia. Urgen acciones contundentes y que gobierno estatal y federal no los deje solos. Por cierto desde la nueva coordinación de prensa de la SSPE se corrió el rumor que mañana sesiona el gabinete estatal de seguridad, pero GRACIAS A DIOS (dijo el nuevo coordinador de prensa) es desde el otro extremo del estado, en Choix y en Escuinapa, hasta cuando?.
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Retenes: ¿para qué?
Luego de que a principios de junio fueron retirados los retenes del Ejército Mexicano en Culiacán, estos volvieron a las calles en los últimos días, justo cuando la ciudad enfrenta una combinación poco afortunada: regreso a clases, lluvias y un tráfico vehicular cada vez más complicado. Y sí, los retenes resultan inoportunos, pero ese no debería ser el principal cuestionamiento. Nadie puede estar en contra de que las autoridades implementen acciones para tratar de contener a un crimen organizado que, un día sí y otro también, sigue engrosando las cifras de homicidios, robo de vehículos y levantones. Si esas revisiones contribuyeran realmente a detener delincuentes, decomisar armas, recuperar vehículos robados o prevenir hechos violentos, seguramente los ciudadanos estaríamos dispuestos a soportar las molestias. El problema es cuando el sacrificio cotidiano de miles de automovilistas no parece traducirse en resultados visibles en materia de seguridad. Porque detener el tráfico es relativamente sencillo. Lo verdaderamente difícil es detener a quienes generan la violencia. Después de casi dos años de vivir bajo una espiral criminal, Culiacán necesita mucho más que retenes que compliquen la movilidad como operativos inteligentes, resultados medibles y una estrategia de seguridad que permita demostrar que cada medida implementada tiene un propósito y, sobre todo, que funciona. De lo contrario, el ciudadano terminará preguntándose si estos retenes son una herramienta contra el crimen… o simplemente otro obstáculo en una ciudad que ya tiene demasiados.