Frente a la reconfiguración del Capitolio tras los comicios intermedios en la Unión Americana, el secretario de Economía,
Marcelo Ebrard
, aseveró este 4 de noviembre de 2026 desde Mérida, Yucatán, que el triunfo de los demócratas en el Congreso no inhibe la autoridad del presidente
Donald Trump
para decretar gravámenes comerciales, aunque matizó que las deliberaciones en torno al
T-MEC
sí abren la puerta a posibles ajustes normativos.
Durante su intervención en el evento InnovaFest, el funcionario federal enfatizó que resulta prematuro emitir juicios definitivos sobre las consecuencias de la jornada del 3 de noviembre en los vínculos bilaterales, debido a que el escrutinio de los sufragios aún no finalizaba.
En este contexto, el titular de la dependencia económica puntualizó que es imperativo separar los decretos sobre tarifas arancelarias de la renegociación del tratado comercial, al tratarse de procesos con dinámicas y alcances normativos completamente disímbolos.
Al profundizar en las atribuciones del mandatario republicano,
Ebrard
recalcó que la correlación de fuerzas legislativas surgida de los comicios de mitad de término no altera de manera directa las facultades ejecutivas en materia de comercio exterior.
Por consiguiente, anticipó que las políticas relativas a los aranceles no sufrirán modificaciones inmediatas atribuibles al nuevo equilibrio parlamentario, reiterando que cualquier valoración formal deberá aguardar al cierre definitivo del
proceso electoral
.
En contraste con el sector arancelario, el responsable de la política económica nacional reconoció que el análisis integral del
T-MEC
contempla escenarios propicios para integrar adiciones y modificaciones al texto acordado originalmente entre
México
, Estados Unidos y Canadá.
No obstante, precisó que hasta el momento no existen estipulaciones definitivas ni borradores concretos, por lo que los diálogos bilaterales se encontraban en una pausa a la espera de retomar las mesas de trabajo una vez superada la coyuntura electoral estadounidense.
De este modo, el balance ofrecido por la Secretaría de Economía delimita con precisión el escenario binacional: por un lado, las herramientas para fijar aranceles permanecen bajo el control absoluto de la administración estadounidense sin alteración legislativa; por el otro, el futuro del marco trilateral se mantiene abierto a revisiones que dependerán de la evolución de las próximas rondas de negociación entre ambos gobiernos.
El escenario político en Washington experimentó un vuelco este 3 de noviembre, luego de que las proyecciones electorales confirmaran los avances del Partido Demócrata para asegurar el control tanto del Senado como de la Cámara de Representantes.
Dicha transformación en el Poder Legislativo altera la correlación de fuerzas frente a
Donald Trump
en su tramo final de mandato y añade un factor de presión sobre el seguimiento institucional del
T-MEC
, dado el rol fiscalizador que ejerce el Congreso.
Diversos especialistas han advertido que un escenario de división política en la capital estadounidense podría exacerbar las tensiones bilaterales en temas diplomáticos y de seguridad, empujando eventualmente al mandatario a endurecer su retórica comercial frente a
México
como estrategia de respaldo interno; sin embargo,
Ebrard
optó por mantener la cautela institucional y aplazar cualquier pronóstico hasta constatar el rumbo efectivo de los entendimientos bilaterales.