Durante su acostumbrada conferencia de prensa, la mandataria Claudia Sheinbaum abordó la controversia suscitada el pasado 5 de septiembre en territorio colimense, donde la interrupción de un grupo con megáfono alteró el desarrollo de su Segundo Informe de Gobierno.
La jefa del Ejecutivo desmintió que los clamores de "fuera" difundidos en redes sociales estuvieran dirigidos hacia su persona, aclarando que la multitud reaccionó contra una mujer que impedía el flujo normal de la asamblea.
Un pequeño grupo frena el protocolo de atención
De acuerdo con el testimonio de la presidenta, el contingente inconforme sumaba aproximadamente diez participantes.
Sheinbaum puntualizó que su procedimiento habitual ante manifestaciones consiste en solicitar silencio para concluir la presentación y, posteriormente, sostener un diálogo directo con los quejosos.
Aunque sometió esta propuesta a votación popular y la audiencia avaló posponer el diálogo, la persona con el altavoz mantuvo el alboroto a lo largo de casi toda la jornada.
Conflicto por las obras en el Puerto de Manzanillo
El origen de la protesta radica en el rechazo a los trabajos de ampliación en el Puerto de Manzanillo. Al respecto, la titular del Ejecutivo señaló que se sostienen mesas de concertación con pescadores y habitantes del sector.
Explicó además que el dictamen de impacto ambiental continúa en desarrollo y que, al concluirse, se efectuará una consulta ciudadana. Mencionó también que el diseño original sufrió adecuaciones con el fin de mitigar el daño en la Laguna de Cuyutlán.
Cabe señalar que la movilización fue promovida por la agrupación «Salvemos Cuyutlán», integrada por salineros y pescadores preocupados por los efectos ecológicos y sociales en sus comunidades.
Reorientación del «fuera, fuera» e identidad de la inconforme
Ante la imposibilidad de sostener un diálogo bajo ese ambiente, la presidenta optó por continuar su intervención por respeto a los presentes. En ese instante, la concurrencia empezó a clamar "fuera", direccionando su malestar hacia la mujer del megáfono y no hacia la mandataria.
Informes locales posteriores identificaron a la manifestante como una antigua candidata de múltiples fuerzas políticas, conocida por protagonizar altercados semejantes en otros actos públicos de la entidad.
Esta versión contradice la interpretación difundida inicialmente en plataformas digitales y diversos medios masivos, los cuales afirmaban que los gritos iban dirigidos contra la gestión presidencial.
Garantía a la libertad de expresión sin desalojos
Finalmente, Sheinbaum recalcó que no se recurrió al uso de la fuerza ni se expulsó a ningún ciudadano del recinto.
Subrayó que su administración respeta el derecho a protestar, aunque enfatizó la importancia del respeto mutuo para realizar asambleas públicas, concluyendo que lo reportado inicialmente respondió a una tergiversación de los hechos.
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