Ciudad de México.- Para
Juan Manuel Márquez
, la máxima exigencia vivida sobre un cuadrilátero no provino de Floyd Mayweather, sino de
Manny Pacquiao
.
En una reciente conversación transmitida en el programa
Posscass De Compass junto a Cuauhtémoc Blanco, Isaac Terrazas y Germán Villa, el exboxeador capitalino comparó el estilo de ambos rivales y calificó al filipino como el oponente más implacable de su carrera profesional, al punto de definirlo como "el mismísimo diablo".
A lo largo de sus declaraciones, el popular "Dinamita" contrastó la estrategia pasiva de Mayweather —caracterizada por esperar al contendiente, lanzar un par de impactos y retroceder— frente a la dinámica arrolladora del peleador asiático.
De acuerdo con el tricampeón mexicano, la velocidad, pegada y aceleración constante de Pacquiao imponían un desgaste sin pausas que exigía respuestas precisas mediante el contragolpe. Márquez rememoró además la garra con la que encaró cada caída frente al asiático: “Nunca me noqueó. Yo me levantaba más encabronado”, sentenció sobre los intercambios que sostuvieron en el ring.
La histórica confrontación entre ambos pugilistas abarcó un ciclo de cuatro enfrentamientos disputados entre 2004 y 2012.
El balance oficial registró un empate inicial, dos fallos favorables para el "Pac-Man" envueltos en controversia arbitral y un triunfo definitivo para el exponente mexicano, consolidando una saga de supervivencia y orgullo pugilístico donde Márquez se convirtió en la única figura capaz de frenar al bautizado "devora mexicanos".
El desenlace definitivo de la rivalidad se escribió el 8 de diciembre de 2012. Durante el sexto asalto de aquel combate, un certero impacto derecho de Márquez envió de forma dramática a la lona al filipino.
El peleador azteca rechazó categóricamente cualquier factor de suerte en la ejecución de la maniobra, aclarando que fue un movimiento milimétricamente trabajado: “Fue el pase lateral, fue la finta, yo sabía que la hacía y dije ‘lo voy a aprovechar’. Pinche golpe practicado, entrenado”.
A pesar del impacto de la victoria, la escena generó instantes de extrema angustia en el recinto, donde los gritos del público presagiaban lo peor al ver a Pacquiao inerte sobre el tapiz.
El propio Márquez admitió haber sentido temor por la vida de su oponente hasta que este reaccionó, recordando que su objetivo era superarlo deportivamente y no causarle un daño fatal. La postal del nocaut le dio la vuelta al planeta y quedó marcada como el broche de oro de una historia iniciada ocho años atrás.
En el plano de las comparaciones y la actualidad del boxeo, Márquez extendió sus reflexiones hacia la figura de
Saúl “Canelo” Álvarez
. El legendario peleador ha cuestionado de forma reiterada la trayectoria del jalisciense, señalando que ha sido protegido comercialmente como una "minita de oro" mediante pleitos contra rivales accesibles.
Si bien pondera el profesionalismo de Álvarez, el "Dinamita" sostiene que cuando enfrentó a pugilistas de jerarquía suprema —como Terence Crawford o Dmitry Bivol— sus deficiencias quedaron al descubierto.
Respecto a su propio retiro, Márquez reafirmó su postura inamovible de no regresar a los encordados. Pese a que en 2022 recibió una oferta económica de 150 millones de dólares para escenificar un quinto pleito ante el filipino, declinó la propuesta sosteniendo que su entrega en el boxeo concluyó definitivamente.
De esta manera, el legado del tricampeón queda respaldado no solo por sus choques ante Pacquiao, sino por combates de antología frente a Juan Díaz y Marco Antonio Barrera, consagrándose como una voz crítica y defensora de la autenticidad en el deporte.
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Con información de Infobae