Ciudad de México.- Un homenaje a la creación artesanal del sur del país marcó la vestimenta de
Claudia Sheinbaum Pardo
durante el acto conmemorativo de la Independencia de México este 15 de septiembre.
Desde el área central de Palacio Nacional, la Jefa del Ejecutivo encabezó la ceremonia patria frente a la multitud congregada en el Zócalo, reafirmando una línea estilística inclinada hacia el patrimonio textil mexicano en eventos solemnes.
Para esta segunda ocasión al frente de la festividad, la mandataria optó por un conjunto compuesto por una falda lisa de corte recto en tonalidad oscura y una saco bordado a mano sobre fondo negro con motivos florales en tonos azul, rosa, rojo, verde y violeta.
El ropaje, realizado por creadoras del Taller Biulú de Juchitán, Oaxaca, se distanció de la indumentaria violeta utilizada durante el protocolo festivo de 2025.
Complementando la vestimenta, la insignia presidencial cruzó su pecho desde el hombro hasta el costado, luciendo el emblema nacional confeccionado con bordados dorados.
En materia de peinado y joyería, la presidenta mantuvo un enfoque sobrio que cedió el protagonismo a la labor artesanal. Llevó un peinado bajo recogido sin cabellos sueltos y pequeñas perlas en los oídos, un arreglo muy similar al de su primer Grito en 2025.
Esta estética austera ha definido sus apariciones de mayor rango desde su toma de protesta en octubre de 2024. Previo a salir al balcón, Sheinbaum recorrió los pasillos interiores de la sede gubernamental acompañada de su cónyuge, Jesús María Tarriba, para posteriormente tomar la asta bandera rodeada por la escolta militar.
Detrás de la prenda destaca el trabajo del Taller Biulú, un proyecto colectivo gestado en 2017 por el escritor Elvis Guerra en la novena sección de Juchitán.
La iniciativa nació para revalorizar la vestimenta tradicional zapoteca tras las afectaciones del terremoto de 8.2 grados que azotó a la región en ese año.
La propia Guerra expresó en sus redes su orgullo por el trabajo de las bordadoras muxe y mujeres zapotecas que integran el espacio, donde la elaboración manual de cada pieza o huipil requiere de ocho a diez horas diarias de labor.
Como reportó Istmopress, la indumentaria regional acompaña a la mujer del Istmo en sus momentos cruciales —desde los quince años hasta el matrimonio y el sepelio—, dotando de un profundo simbolismo a los bordados florales transmitidos entre generaciones.
El uso de este diseño se suma a la línea de trajes artesanales empleados por la presidenta en fechas icónicas. Durante su investidura el 1 de octubre de 2024 lució una pieza color marfil con bordados istmeños hechos por Olivia Trujillo Cortez y Claudia Vásquez Aquino.
En tanto, para su primer Grito en 2025, vistió un ensamble con falda plisada de satín morado y una parte superior plateada trabajada por la creadora nahua Virginia Verónica Arce Arce —originaria de Tlaxcala y colaboradora previa de Carolina Herrera—, bajo la coordinación de Crystel Martínez Torres y Thelma Islas Lagunas, y confección de Rocío Castro Cruz.
Aquel tono violeta evocó la lucha feminista en una noche donde cadetes mujeres entregaron por primera vez la bandera a una jefa de Estado. En todas las ceremonias, la banda presidencial ha sido elaborada por personal de la Dirección General de Fábricas de Vestuario y Equipo de la Secretaría de la Defensa Nacional, empleando hilos de oro y plata trabajados a mano a lo largo de varios días.
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Con información de Infobae.