Culiacán, Sinaloa.- La recuperación de una esquina de la colonia Lázaro Cárdenas cobró un significado especial para niñas y niños de la comunidad, quienes participaron en la creación del mural Todo florece con amor, realizado por el artista Mashiel Valdez.
La obra convirtió una pared y el entorno que permanecían en abandono en un espacio lleno de color, juegos y convivencia familiar. Las niñas y los niños del sector no solo inspiraron el trabajo artístico, sino que también fueron protagonistas de las actividades que acompañaron la transformación del lugar.
La intervención fue posible mediante la organización Codo a Codo y la coordinación del proyecto Vamos Pintando. Como parte de la apertura, se llevó a cabo una celebración comunitaria y un bazar, con el propósito de que las familias pudieran aprovechar el espacio recuperado.
La escena que ahora se observa contrasta con las condiciones anteriores del sitio: donde había maleza y basura, actualmente se reúnen familias y existen elementos que favorecen la convivencia.
Niñas y niños participan en la transformación
Ashley y Nayeli, quienes son primas, estuvieron entre quienes respondieron a la invitación realizada casa por casa para acercar a la población a las actividades del mural.
Al llegar al sitio, ambas recibieron la indicación de imaginar un mundo y plasmarlo mediante un dibujo. El ejercicio, desarrollado con el acompañamiento de Mashiel Valdez, les permitió adquirir confianza y continuar participando en las actividades.
El entusiasmo que encontraron en lo que estaban realizando las llevó posteriormente a invitar a otras vecinas y vecinos para integrarse a las labores de limpieza del espacio.
Nayeli recuerda que anteriormente se trataba de un lugar vacío y sucio. Por ello, mientras el artista dedicaba el día completo a trabajar en el embellecimiento de la pared, las participantes colaboraron en la limpieza del área.
Jesús, de ocho años, también quedó incorporado como uno de los protagonistas del mural. Cuando recibió la invitación directamente en su casa, su primera reacción fue expresar: “Sí, quiero ir”.
Al pequeño le gusta dibujar y hacer la tarea, y su sonrisa terminó contagiando al resto del grupo. Con la participación de las niñas y los niños también surgió el compromiso de cuidar el sitio y mantener activo el espacio que ahora lleva el sentido de Todo florece con amor.
El arte como punto de encuentro
La participación de Mashiel fue determinante para conseguir que la comunidad se involucrara en el proceso. Los ejercicios de dibujo realizados durante las actividades concluyeron con expresiones espontáneas de alegría entre las niñas y los niños, gestos que posteriormente fueron tomados como referencia e incorporados al mural.
Para el artista, regresar a su barrio representó una experiencia que fue más allá de pintar una pared. La obra quedó en el lugar donde creció y está habitada simbólicamente por quienes actualmente caminan por la zona, juegan en ella y comienzan a apropiarse de un espacio que anteriormente permanecía abandonado.
La transformación representa un ejemplo de cómo el arte y la cultura pueden contribuir al fortalecimiento de la sociedad y a la recuperación de espacios para la comunidad.
Por su parte, la organización Codo a Codo, a través de su representante Cristina Castro, informó que continuarán las acciones dirigidas a niñas, niños y adolescentes, en coordinación con el presbítero Manuel Sauceda Navarro.
Como parte de esta continuidad se realizarán talleres, además de que quienes participen tendrán la posibilidad de plantear nuevas actividades.
Así, Todo florece con amor representa una transformación que va más allá de la apariencia de un muro. La obra acompañó la recuperación de un sitio que se encontraba en desuso y lo convirtió en un nuevo espacio de convivencia, con las niñas y los niños como protagonistas y como esencia de esta recuperación.