Errol Spence Jr fue víctima de la inactividad después de tres años de retiro y lució torpe, lento, e impreciso, siendo superado ampliamente por el australiano Tim Tszyu, que castigó el cuerpo y cara del moreno con golpes que impactaban de lleno, volados, ganchos y rectos de poder, sin tanto volumen de golpeo pero con la motivación que le dio su público en el continente oceánico. Y resulta triste porque apenas poco antes de su derrota contra Terence Crawford, Spence Jr era considerado uno de los mejores cinco libra por libra del mundo, y esa derrota hace tres años lo marcó de tal suerte que tuvo esta lamentable presentación. Era su oportunidad de decirle al mundo que estaba listo para volver a los primeros planos, que la derrota contra Crawford fue un infortunio aislado y que regresaría más fuerte que nunca. Pero en lugar de eso, pareciera que aceptó el desafío contra Tszyu por la ‘facilidad’ que le significaba. Una especie de pelea a modo para su regreso, porque el australiano no representaba un desafío mayor, porque venía de enfrentar a peleadores mediocres y quitando a Sebastian Fundora, su historial no tenía grandes desafíos. Eso fue lo que Spence Jr pensó. Pero fue todo lo contrario. Tszyu se preparó a conciencia y la victoria contra el estadounidense le servirá para potenciará su carrera. Es el nombre más importante que presume en su récord. Una victoria por decisión unánime y con tarjetas amplias que le abrirá a Tszyu la vitrina de oportunidades que necesita. Probablemente regresará a los Estados Unidos donde está la catapulta al estrellato, y saldrá de Australia donde ha hecho sus últimas tres exhibiciones, todas victorias, pero por decisión. Tszyu no es una maravilla en el ring, pero tiene el potencial para convertirse en una estrella. Solo le falta algo muy importante. Poder de puños.
Anthony Joshua volvió al ring por primera vez desde su pelea contra Jake Paul en que le fracturó la mandíbula, y que poco después sufriera un accidente automovilístico en el que gente cercana al británico perdió la vida. Evidentemente afectado por el suceso Joshua se retiró de la actividad física y ordenó sus pensamientos, y el pasado sábado, en un espectáculo llamado “The Comeback (El regreso)”, le hizo honor al nombre porque literalmente regresó como el campeón que fue, después de irse a la lona en par de ocasiones ante el albano Kristian Prenga que lo sorprendió desde el primer round. Joshua pensó que Prenga era Jake Paul y ese exceso de confianza le pasó factura. Joshua terminó el round visiblemente lastimado pero se recuperó justo lo necesario para regresarle el favor a su rival, y lo liquidó en el segundo episodio. Es probable que el futuro de Joshua no apunte a recuperar los cinturones mundiales en una época en la cual el relevo generacional se está tardando en llegar. Con un Deontay Wilder en franca decadencia a sus 40 abriles, con Usyk despidiéndose como leyenda de esta disciplina, entre otras figuras que se empiezan a apagar.
Otro de ellos, Tyson Fury también tuvo actividad el pasado fin de semana y se impuso ante el polaco de 46 años Mariusz Wach y 26 libras más pesado, por nocaut en el séptimo round. Fury lució como Fury, una figura amorfa de grasa, pellejo y brazos más largos que el hombre promedio, con piernas de popote y en general, una imagen que no va con la lógica de un peleador profesional, Pero Fury es y siempre ha sido muy bueno en lo que hace. Jabea, cinturea, cambia la guardia, se mueve alrededor del ring, marca la distancia y sobre todo, conecta la mayoría de sus golpes. Un fenómeno de los tiempos modernos, y además, con una personalidad relajada, despreocupada y absoluto hablador de basura, ingredientes que lo ha llevado a vender su imagen como un chico malo del boxeo, el Gipsy King. Pues ahora Tyson Fury pide a gritos a Anthony Joshua y sería un combate grande sin títulos de por medio, entre dos ex campeones mundiales que marcaron una época junto a Wilder y Usyk. Y si usted nos lo permite, le citamos lo que Fury posteó en sus redes sociales tras el triunfo ante Wach, junto a una fotografía de ambos británicos sobre el ring.“ Siguiente parada, voy a madrear a este marica (Joshua) muy muy mal. La pelea más grande en la historia británica de los completos. Veamos si tiene las bolas para pelear en noviembre. Estaré listo. Vamos a rockear después de 10 años de intentarlo”. Una gozada con el angelito.
Jabeando. Finalmente será el 31 de octubre cuando Canelo Álvarez se mida ante Christian Mbilli en Riyadh, Arabia porque el mexicano tuvo que atender asuntos personales, pero se habla de que realmente la pelea no estaba generando el impacto real y necesitaba más tiempo para promocionarse. También se habló de que la salud de Turki Alalshikh, principal promotor de la pelea, estaba mermada… Otro posible rival de Canelo para el próximo año en las 168 libras, sería Hamzah Sheeraz, que tendrá que hacer mayores méritos si desea una oportunidad real contra el tapatío, pues acaba de ganarle al alemán Simon Zachenhuber sin brillar ni lucir. Incluso se habla de un robo al teutón. Sheeraz hizo la primera defensa de su cinturón súpermediano OMB, y también podría enfrentar a otro mexicano, el tijuanense Jaime Munguía.
Tri de beis. Se revelaron los convocados a la selección Mexicana de Béisbol que competirá en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de República Dominicana, evento que México, de la mano de Enrique ‘Che’ Reyes conquistó el oro hace tres años. Este plantel será dirigido por Víctor ‘Flamingo’ Bojórquez. El plantel tricolor está conformado por jóvenes jugadores de la Liga Mexicana. Será el viernes cuando México debute en este evento y será ante Panamá, en Santo Domingo. Éxito a nuestros caballos.