Sin embargo, el panorama de mediano plazo mantiene condicionantes estructurales y de política económica. A nivel interno, el Banco de México optó por pausar un ciclo de flexibilización monetaria de casi dos años, fijando la tasa de interés de referencia en 6.50% ante la persistencia de presiones inflacionarias exacerbadas por el contexto geopolítico global.
A la par, los programas de incentivos fiscales y simplificación regulatoria impulsados por la administración federal para dinamizar la inversión privada aún no reflejan una tracción significativa en las cifras agregadas.
En el ámbito internacional, la dependencia comercial respecto a Estados Unidos coincide con un momento de renegociación marco. En el contexto de las conversaciones relativas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la administración estadounidense ha solicitado la alineación de las políticas arancelarias contra insumos clave como el acero y el aluminio provenientes de fuera de la región norteamericana, al tiempo que las posturas proteccionistas en Washington mantienen en escrutinio el futuro y la continuidad del acuerdo trilateral.
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Con información de El Financiero.