En su intención de oración para septiembre, el papa León XIV llamó a reflexionar y rezar por la protección del agua, a la que considera un “derecho sin fronteras”. El pontífice cuestiona que este recurso haya sido transformado en una mercancía, pese a tratarse de un “regalo universal”.
La petición forma parte de la iniciativa “Reza con el papa”, que durante este mes centra su atención en el cuidado del agua. La campaña advierte que millones de personas enfrentan condiciones en las que este recurso es escaso, inseguro o simplemente inaccesible, por lo que plantea la necesidad de aprender a protegerlo desde la “gratitud, justicia y responsabilidad”.
En la plegaria, León XIV pide a Dios perdón por haber convertido el agua en una mercancía y por haber dejado de reconocerla como un regalo universal y un “derecho sin fronteras”. También manifiesta su pesar por quienes no disponen de agua limpia, por las personas que deben recorrer kilómetros para conseguirla y por quienes padecen enfermedades debido a su escasez.
Al final de la oración, Robert Prevost pide que los creyentes se conviertan en “peregrinos de lo esencial”, capaces de adoptar una vida sobria, denunciar tanto el desperdicio como la contaminación y defender que todas las personas puedan beber agua sin temor ni desigualdad.
El pontífice también destaca, en el vídeomensaje que promociona la oración de septiembre, la importancia cotidiana del agua. Propone imaginar un día de verano especialmente caluroso, después de realizar un trabajo exigente o recorrer una larga distancia a pie, y el momento en que finalmente se bebe agua fresca. De acuerdo con su mensaje, experimentar el alivio y la recuperación de energía que produce ese sorbo permite recordar la bendición que representa disponer de agua limpia.
Durante una alocución en inglés, León XIV señaló además que una de cada cuatro personas en el planeta continúa sin disponer de agua potable segura. Ante esta realidad, sostuvo que comunidades y países enteros requieren acciones encaminadas a proteger este recurso y garantizar ese alivio que calificó de bendito.
Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de Unicef muestran la dimensión del problema: aproximadamente 2 mil 100 millones de personas siguen sin tener acceso seguro al agua potable, mientras que 106 millones dependen directamente de ríos, lagos y otras aguas superficiales que no han recibido tratamiento.
Si bien la proporción de
la población mundial con acceso a agua potable segura aumentó del 68 % al 74 % entre 2015 y 2024, el mismo informe advierte que aún existe una brecha considerable para alcanzar la cobertura universal en 2030. Para conseguir ese objetivo, los países de bajos ingresos tendrían que acelerar su progreso hasta siete veces por encima del ritmo actual, de acuerdo con un comunicado de la Red Mundial de Oración con el papa.
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