El calendario de la Fórmula 1 contempla la opción de disputar la última fecha del campeonato en Imola en pleno mes de diciembre, un planteamiento que ha generado escepticismo dentro de la parrilla, con Sergio Pérez manifestando sus reservas al respecto.
El corredor tapatío argumentó que la decisión final debe quedar en manos de la FIA para garantizar la integridad de los participantes, aunque no descarta por completo la viabilidad del evento basándose en sus vivencias previas.
En ese sentido, el mexicano recordó una sesión de pruebas llevada a cabo durante un noviembre anterior a los mandos de un monoplaza de Ferrari, experiencia que calificó de positiva al constatar que las bajas temperaturas no imposibilitan el manejo de un auto de este tipo, si bien reconoce que el contexto de una competencia oficial involucra parámetros distintos.
Más allá del factor climático, el aspecto económico ha surgido como otro punto de discordia.
El piloto azteca admitió que las obligaciones fiscales aplicables en territorio italiano resultan desfavorables para los competidores, aunque aclaró que se trata de una norma impositiva ajena a su capacidad de influencia.
En una postura coincidente respecto al impacto contributivo, Valtteri Bottas expresó que gran parte de los corredores vería con mejores ojos competir en escenarios libres de dicho gravamen —mencionando la alternativa de Abu Dabi— y con climas más cálidos, si bien el finlandés indicó tener conocimiento de que el itinerario previsto aún contempla el cierre del certamen en Medio Oriente, repartido entre Catar y el propio trazado emiratí.
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Con información de Infobae.