Ciudad de México.- Ante los señalamientos que la vinculan con el crimen organizado, la líder nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, desmintió categóricamente haber sostenido un encuentro con Aureliano Guzmán Loera, conocido en el ámbito delictivo como “El Guano”, con el propósito de favorecer a los abanderados del partido oficialista durante los comicios de 2024.
Las declaraciones de la exfuncionaria surgen a raíz de un artículo firmado por el periodista Héctor de Mauleón en las páginas de El Universal, donde —apoyándose en un supuesto reporte de seguridad— se aseguraba que la dirigente habría pactado con el hermano de Joaquín “El Chapo” Guzmán para asegurar respaldo electoral en Chihuahua a cambio de otorgarle a dicha célula criminal el control territorial desde La Tuna, en Sinaloa, hasta la demarcación chihuahuense de Moris.
Para la presidenta morenista, la circulación de esta presunta junta no es más que una maniobra de represalia gubernamental.
Sostiene que el ataque mediático funge como una cortina de humo frente a sus denuncias previas sobre la vulneración a la soberanía nacional, evidenciada por la incursión de cuatro agentes de la CIA en una incursión táctica destinada a desmantelar un narcolaboratorio localizado en El Pinal, dentro del municipio serrano de Morelos.
A través de sus perfiles digitales, la dirigente reprobó enérgicamente el manejo de datos no corroborados: “Rechazo categóricamente las acusaciones difundidas en la columna publicada hoy. Denunciamos la irresponsabilidad de presentar señalamientos no acreditados como hechos y utilizarlos para desacreditar a todo un Movimiento”, sentenció, apuntando directamente contra la administración de la gobernadora María Eugenia Campos por encubrir falsedades para desviar la atención pública.
Señalamientos directos hacia la mandataria estatal
En su defensa, Montiel rechazó cualquier nexo con estructuras criminales, retando a revisar su situación patrimonial pública y adjudicando el origen de los supuestos informes de inteligencia a una estrategia de difamación impulsada por la gobernadora de Chihuahua.
La controversia política escaló luego de que Campos Galván ventilara públicamente en una entrevista con Carlos Loret de Mola sus acusaciones contra la dirigente partidista, asegurando haber advertido de dichos vínculos en privado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Dicha mención fue abordada posteriormente por la mandataria federal en su habitual conferencia matutina, espacio donde respaldó la integridad de su colaboradora, postura secundada de inmediato por un pronunciamiento colectivo firmado por veinticuatro gobernadores morenistas que calificaron los señalamientos como fruto de la frustración política.
La líder guinda recriminó además la composición del equipo asesor de la gobernadora chihuahuense, vinculándolo directamente con el círculo cercano del expresidente Felipe Calderón Hinojosa —a quien tildó de “usurpador”—.
En esta lista incluyó a figuras como Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth, Diódoro Carrasco, Max Cortázar y Jordi Herrera. Asimismo, recordó el paso de Genaro García Luna por la secretaría de seguridad calderonista y los vínculos de este con el Cártel de Sinaloa, además de responsabilizar a dicha administración por el operativo Rápido y Furioso.
Finalmente, Montiel endosó la responsabilidad de la crisis de seguridad local a la omisión institucional de la administración estatal, afirmando que Campos Galván guardó silencio durante medio año tras conocer la participación del entonces fiscal
César Jáuregui Moreno en el fallido operativo de la Sierra Tarahumara donde perdieron la vida el director de la Agencia de Investigación Criminal, Pedro Oseguera Cervantes, y su escolta.
Según la dirigente partidista, el reciente giro de la mandataria responde a una fractura interna con las bases del panismo local tras haber presuntamente traicionado a su militancia.
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Con información de Infobae.