Periodismo bajo acoso
No es novedad que en Sinaloa —como en todo el país— los periodistas estén bajo ataque, presión o acoso constante de quienes, desde los grupos de poder, sienten amenazados sus intereses. En Adiscusión hemos sido víctimas de ataques violentos en varias ocasiones, uno de los cuales cobró la vida de nuestro director fundador, Humberto Millán Salazar. Viene a cuento lo anterior por la denuncia de Noroeste sobre el acoso digital que sufrió una reportera de su equipo en el sur del estado, vinculándola con presuntas organizaciones criminales. Y en Guasave, al norte de Sinaloa, tampoco es un secreto que periodistas se sienten cada vez más hostigados por políticos que ven en cada crítica o cuestionamiento supuestos intereses de afectarlos. Hubo incluso uno que envió mensajes, por decir lo menos, intensos a una reportera que, días después, fue dada de baja de la empresa donde trabajaba. Al parecer, por otras razones, pero la coincidencia no deja de despertar sospechas. Cuidado con esos excesos. La crítica periodística no es una agresión personal ni una conspiración contra el poder. Quien no tolera los cuestionamientos y responde con hostigamiento, intimidación o presiones sobre los periodistas termina exhibiendo su intolerancia y debilitando la libertad de expresión. En una entidad marcada por la violencia, jugar con esos límites no es cualquier cosa.
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Más patrullas, menos carencias
La Gobernadora Graciela Domínguez ha anunciado que la seguridad será prioridad en el presupuesto estatal de 2027 y que los recursos extraordinarios se destinarían, entre otras cosas, al C5, equipo táctico y más patrullas. El esfuerzo no es menor: significa reconocer la gravedad de la situación y comprometer recursos públicos para fortalecer la respuesta del Estado. Pero, ante una crisis de esta magnitud, también hay que decirlo con claridad: quizá no sea suficiente. El Consejo Estatal de Seguridad Pública advierte que Sinaloa cuenta con alrededor de mil 200 policías estatales, cuando estima que debería tener unos 5 mil; y apenas 300 agentes del Ministerio Público, frente a los 800 que considera necesarios. También señala que solo uno de cada diez delitos se resuelve. No basta con patrullar más si las corporaciones y la Fiscalía carecen de personal para prevenir, investigar y llevar los casos ante la justicia. Por eso, el respaldo estatal debe venir acompañado de un apoyo federal mucho más amplio y sostenido. Sinaloa necesita recursos, inteligencia, presencia y coordinación para fortalecer sus instituciones locales y atender las causas de la violencia. La Gobernadora está poniendo el tema sobre la mesa; ahora hace falta que la Federación se involucre con todo. Más patrullas pueden ayudar, pero también hay que cerrar las carencias que mantienen débil la respuesta de seguridad.
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Cospita no está sola
A principios de octubre, el mar de fondo y el ingreso de agua de mar afectaron viviendas y calles de Cospita. Las pérdidas no se quedan en una cifra: están en los muebles dañados, las casas que necesitan reparación y las familias que deben buscar cómo volver a empezar. Desde los primeros días, el Ayuntamiento de Culiacán, a través del DIF y Protección Civil, brindó atención y habilitó un albergue para quienes necesitaron resguardo. Este domingo 25 de octubre llegó una nueva etapa de apoyo: 59 hogares recibieron cheques para recuperar parte de lo perdido. La alcaldesa Ana Miriam Ramos acompañó la entrega casa por casa, junto con el secretario de Salud, Cuitláhuac González, en coordinación con el Gobierno del Estado. Su presencia y el seguimiento municipal cuentan mientras las familias siguen recuperándose. El dinero no repara todo, pero puede ayudar con necesidades concretas. En una emergencia, importa acudir, escuchar y sostener la atención. Cospita recibió apoyo desde los primeros días y ahora llegan recursos directos para sus habitantes. Lo que sigue es mantener ese acompañamiento hasta que puedan recuperar sus hogares.
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El PRI y su indecisión
Algo, y nada bueno, está ocurriendo al interior del PRI, donde, según nos cuentan, a Alejandro Moreno Cárdenas se le ha complicado decidir si irse con melón o con sandía: Mario Zamora o Paloma Sánchez. El primero ya ha sido candidato y derrotado en las urnas —a alcalde de Ahome en 2010, a senador en 2018 y a gobernador en 2021—, mientras que la segunda tampoco salió bien librada en su candidatura al Senado en 2024. Ambos se han dado con todo en su ir y venir por ganar las simpatías del priismo sinaloense. Al quite también ha entrado la diputada Paola Gárate. La tienen bien ubicada en el centro del país. Todo indica que la decisión del CEN priista estaría tomada a favor de la mazatleca, pero el ahomense se vende como el más preparado y mejor posicionado. «Alito» tenía previsto venir a Sinaloa el pasado 12 de septiembre, pero canceló de último momento y la visita sigue sin reagendarse. Urge un manotazo en la mesa si el PRI pretende llegar en condiciones más o menos decorosas a la contienda, aunque los estudios serios que se conocen no le auguren buenos resultados. Mientras sus figuras se disputan la candidatura y se dan hasta con la cubeta, el partido sigue sin resolver lo elemental: cómo competir cuando la división interna parece pesar más que cualquier proyecto de unidad. Pero, como dice el dicho, una rayita más al tigre ni se va a notar.