El petate de Ibarra
Jesús Ibarra aspiraba a coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en Sinaloa, pero la encuesta no le abrió la puerta. Ahora, con nombramiento petista en mano, parece haber encontrado una forma de hacer ruido y recordarle a Morena que sigue disponible. El problema es que el petate ya se ve desde lejos. La jugada tiene más de cálculo electoral que de conversión partidista. Ibarra no parece estar buscando una nueva causa: lo que quiere es la coordinación municipal de Morena en Culiacán para competir por la alcaldía. Pero después de quedar fuera de la encuesta estatal —en la que Omar López apareció en el sexto lugar—, esa aspiración luce cuesta arriba. Y si Morena no le dio el sitio que esperaba en la medición, difícilmente va a entregarle ahora la candidatura por hacerle una visita al PT. Así que ahí está, estrenando cargo de afiliación y agitando la amenaza de una ruptura que no termina de romper nada. El PT presume autonomía, Ibarra presume respaldo y Morena seguramente toma nota. Pero sin la marca guinda, el espanto dura poco: mucho petate, mucho ruido y, por ahora, ninguna alcaldía en la bolsa.
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Ana Miriam, apuesta a la unidad
Ana Miriam Ramos Villarreal confirmó que será el próximo lunes a las 11:00 horas cuando presente su Segundo Informe de Gobierno. La alcaldesa de Culiacán llega a este ejercicio de rendición de cuentas con los pies puestos sobre la tierra. No se anduvo con ‘loqueras’ de prenderse en la carrera por una candidatura de Morena y se concentró en la responsabilidad nada sencilla que le fue encomendada el 1 de mayo, cuando fue designada presidenta municipal provisional tras la licencia solicitada por Juan de Dios Gámez Mendívil. “No me registré. Estoy enfocada en Culiacán”, respondió a los reporteros que le preguntaron si se había anotado en el proceso interno de Morena. Ana Miriam ha sostenido un mensaje de unidad en torno al municipio, bajo la premisa de que solo así se pueden enfrentar las adversidades —que no son pocas pero sí complejas— que atraviesa Culiacán. Ayer, durante la entrega de pavimento en la colonia Buenos Aires, dejó claro que su gobierno seguirá en la calle, con el compromiso de trabajar y recuperar los espacios públicos para la gente. ¿Hay pendientes? Seguramente. Pero el informe también será una oportunidad para conocer qué se ha hecho desde el gobierno municipal en estos meses de gestión. Al final, cada quien evaluará los resultados desde la silla en la que esté sentado, aunque lo importante será que los datos y las acciones pesen más que las simpatías o las diferencias políticas.
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Escobar ya está en la encuesta
Hace unos días Carlos Escobar tuvo que salir a desmentir versiones que lo daban fuera de la contienda por la coordinación de Morena en Mazatlán. Aclaró que sí se había registrado y que serían el proceso interno y la gente quienes definieran. Ahora una encuesta de Mitofsky lo coloca al frente de las preferencias entre los perfiles morenistas: registra 19.9%, por encima de Estrella Palacios, con 14.2%, y de Edgar González. El dato le da a Escobar algo más sólido que los rumores: un lugar competitivo en la conversación pública. También destaca entre quienes dicen conocerlo: 64.7% tiene una opinión favorable, frente a 2.8% desfavorable. Ahí hay una señal de reconocimiento que puede ayudarle a sostener su aspiración. La medición no decide la candidatura y la diferencia con la alcaldesa tendrá que leerse considerando el margen de error reportado. Pero sí desarma la idea de que Escobar se había bajado o que su registro era una formalidad. Se inscribió, aparece en la encuesta y hoy está arriba. Lo demás lo definirán el trabajo en las colonias y el método que Morena eligió para resolver la contienda.
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El circo de las medicinas
En el IMSS Bienestar ya ni la burla perdonan. ¿A poco creen que los derechohabientes se van a tragar ese “espejito” de que supervisarán las farmacias para evitar que los familiares de pacientes anden comprando medicamentos que la institución debería surtirles? Los directivos se hacen como que no saben, cuando tienen perfectamente claro las carencias en el abasto de medicinas, que obligan a la gente a sacar dinero de su bolsillo para evitar que se agrave la situación de sus enfermos. En redes sociales todos los días surgen testimonios del peregrinar de usuarios a quienes nada más les dicen “no hay” y un “hágale como quiera”. Ahora resulta que el problema es cómo se recetan los medicamentos y no la incapacidad de garantizar que lleguen a quienes los necesitan. Mucha supervisión y mucho discurso, pero mientras las familias sigan pagando lo que debería ser gratuito, el sistema seguirá reprobado en lo más elemental: garantizar el derecho a la salud .