Christa Pike, condenada a muerte por el asesinato en primer grado de una compañera de clase en 1996, cuando tenía 19 años, ha regresado a prisión tras recibir el alta hospitalaria. La mujer había sido ingresada hace más de una semana después de sobrevivir a un intento fallido de ejecución en el que se le administraron dos inyecciones letales.
Sus abogados, Stephen Ferrell y Luke Ihnen, del Servicio Federal de Defensa de Tennessee Este, y Randy Spivey y Kelly Gleason, de la Oficina de Tennessee para la Defensa Después de la Condena, han informado de que Pike continuará recibiendo atención médica en prisión. Asimismo, han asegurado que seguirán supervisando su recuperación.
En un comunicado, los letrados expresaron su agradecimiento a los servicios de emergencia y al equipo médico por la atención prestada en unas circunstancias excepcionales.
Hasta el momento, no se conocen otros casos de personas que hayan sobrevivido a una ejecución mediante inyección letal, por lo que lo ocurrido con Pike constituye una situación sin precedentes conocidos.
Mientras tanto, un tribunal de Nashville ha ordenado a las autoridades preservar todas las pruebas relacionadas con el intento fallido de ejecución. La medida podría sentar las bases para una eventual demanda contra el estado de Tennessee.
La orden, firmada el miércoles por la jueza I'Ashea Myles, establece que debe conservarse todo lo que se encontraba en la sala donde se llevó a cabo el procedimiento. Entre los elementos que deben mantenerse figuran las vías intravenosas, las jeringas y los residuos relacionados con la intervención, incluidos los envases, los prospectos y las etiquetas.
La magistrada también ha exigido que se conserve la documentación relativa al estado psicológico de Pike antes, durante y después del intento de ejecución. Además, ha instado al estado de Tennessee a extremar las precauciones para evitar que se pierda, se extravíe o se destruya accidentalmente cualquier información que pueda ser relevante para el caso.
En la moción presentada ante la jueza se afirma que Pike pudo ser escuchada gritando, sollozando y respirando agitadamente mientras le administraban la sustancia letal. Según el documento, durante el procedimiento se utilizaron al menos siete agujas, una de las cuales fue retirada con una curvatura de 90 grados.
Ante lo sucedido, los abogados de Pike han solicitado al gobernador de Tennessee, Bill Lee, que conmute la pena de muerte por una condena de cadena perpetua sin posibilidad de revisión.
El caso ha tenido repercusiones en la administración penitenciaria del estado. Frank Strada, jefe del Departamento Correccional de Tennessee, ha presentado su dimisión, mientras que las ejecuciones han quedado suspendidas. Lo ocurrido también ha reavivado las críticas contra las autoridades estatales por la gestión de los procedimientos de pena capital.
Los problemas relacionados con las ejecuciones en Tennessee ya habían salido a la luz en mayo, cuando las autoridades tuvieron que suspender la de Tony Carruthers porque el personal médico no consiguió establecer un acceso intravenoso. Los intentos se prolongaron durante más de una hora sin que se lograra completar el procedimiento.
Mark Fowler, el médico que participó en aquel intento de ejecución, también supervisó el procedimiento fallido de Christa Pike.
Síguenos en Facebook, Twitter,
Youtube ¡Dale click y ponte Adiscusión!