Batman está en la conversación
A Manuel Velasco le bastó una frase para adelantar una discusión que muchos preferían dejar para después: Omar García Harfuch tiene perfil para disputar la candidatura presidencial de 2030. El coordinador del Partido Verde en el Senado lo comparó con Pedro Infante por su popularidad y dijo que, si el secretario de Seguridad decidiera participar, su partido podría respaldarlo. Claudia Sheinbaum respondió que hablar de la sucesión es “mucha grilla” y que 2030 todavía está lejos. Sin embargo, en la misma respuesta lo describió como un hombre “muy capaz, muy honesto”, profesional y valiente. Ahí está la clave. La presidenta puso freno al futurismo, como corresponde a quien gobierna y necesita a su equipo concentrado en las tareas del presente; pero no escatimó elogios al hablar del funcionario que encabeza una de las áreas más delicadas de su gobierno. Harfuch, por su parte, agradeció las palabras de Velasco y sostuvo que su responsabilidad no le permite llevar una agenda paralela. Ninguna de esas declaraciones lo baja de la conversación: apenas deja claro que hoy su trabajo está en Seguridad. Y vaya que su perfil pesa. Harfuch se ha convertido en el rostro más reconocible del gabinete en materia de seguridad, con una trayectoria construida en instituciones policiales y una imagen de disciplina y firmeza. Después del atentado que sufrió en 2020, volvió a la tarea pública. Sheinbaum lo sabe: dijo que hace falta valentía para continuar trabajando por la seguridad después de una experiencia así. En un país donde la inseguridad sigue siendo una preocupación central, esa combinación de experiencia, exposición pública y respaldo presidencial lo convierte en uno de los activos políticos más fuertes del gobierno. Falta mucho para 2030 y la política dará muchas vueltas. Pero una cosa es pedir que nadie se distraiga con la sucesión y otra muy distinta descartar desde ahora a quien ya ocupa un lugar central en la conversación. A Batman todavía le toca trabajar; la candidatura no está definida. Pero tampoco está fuera del tablero.
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Infierno que nada sofoca
Riña o no, lo ocurrido en el penal de El Castillo, en Mazatlán, fue una tragedia de proporciones brutales: diez personas muertas --entre ellas un niño de dos años que estaba de visita-- y 16 heridas. La información llegó a cuentagotas, la incertidumbre se apoderó de las familias y las autoridades tardaron en ofrecer respuestas que aliviaran la angustia. Que después se informe que la situación está bajo control no borra la gravedad de lo ocurrido ni las preguntas sobre la seguridad penitenciaria. En Mazatlán, las olas rompen contra la costa, pero no alcanzan a sofocar el infierno de una violencia que ya desborda las calles y se instala hasta detrás de los muros de una prisión. Todos los días en este destino turístico se estrella la realidad de una ola criminal que nadie ha sido capaz de contener. De seguir esta terrible situación, Mazatlán habrá de sufrir el abandono de turistas y con ellos se fugaría la aspiración de mantener la fuente de ingresos de miles de familias con la prestación de servicios turísticos. Este viernes la gobernadora Graciela Domínguez irá al sur-sur, a Escuinapa, el infierno vecino. Algo así como acercarse pero sacándole la vuelta.
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PRIAN: el autoengaño como estrategia
En el PRI y el PAN parecen empeñados en engañarse solos, y personajes como el diputado federal Marito Zamora vuelven a tropezar con la misma piedra: presumir encuestas a modo como si fueran votos contados. Las mediciones de casas cuestionadas por sus desaciertos electorales como Arias Consultores y Massive Caller pueden inflar expectativas, pero no cambian la realidad de las urnas. Si en 2021 Marito apareció con ventaja en algunas de esas encuestas y terminó perdiendo por amplio margen, insistir en la misma fórmula rumbo a 2027 parece más un ejercicio de simulación que una estrategia política. En eso es experto. Al final, una encuesta puede alimentar el ego, animar a los patrocinadores y vender espejismos; lo que no puede es convertir una ilusión en votos. Por eso Morena y su inminente candidata, Imelda Castro, no se distraen con la oposición.