Internacional.- En la antesala de una reunión de alto nivel prevista para este jueves entre Donald Trump y Xi Jinping, la agenda bilateral sumó de manera prioritaria el análisis de la tecnología de vanguardia y la superinteligencia.
El jefe del Ejecutivo estadounidense adelantó que, durante las conversaciones con la cúpula directiva del régimen chino, se profundizará en esta materia, aunque aclaró de forma contundente que su administración descarta promover modificaciones al marco normativo actual.
De acuerdo con el mandatario, el gobierno asiático comparte este enfoque respecto a las transformaciones del sector.
A través de una declaración en Truth Social, donde describió la jornada diplomática como un "día importante", Trump remarcó que el concepto de superinteligencia (SI) ocupará un lugar protagónico en los intercambios formales. No obstante, insistió en sostener el statu quo y subrayó que el Departamento de Justicia de EE. UU. representa el verdadero contrapeso institucional frente al ecosistema tecnológico nacional.
Con estas afirmaciones, la Casa Blanca refrenda su respaldo explícito al desarrollo del sector a pesar de las recurrentes advertencias emitidas por diversos analistas en semanas recientes.
Ajuste terminológico y rechazo al multilateralismo
Esta postura da continuidad a la intervención formulada por el mandatario ante la Asamblea General de la ONU, espacio donde anunció un cambio conceptual en el lenguaje gubernamental. Las agencias federales de Estados Unidos dejarán de emplear la categoría "inteligencia artificial" para adoptar formalmente el término "superinteligencia" bajo el acrónimo SI.
La justificación oficial expuesta radica en que la palabra "artificial" sugiere una idea de falsedad para referirse a una herramienta que calificó de sorprendente. Con este argumento, exhortó a la comunidad internacional a sumarse a una nomenclatura que considera más exacta.
En paralelo, la administración estadounidense ratificó su firme rechazo a cualquier iniciativa o mecanismo globalista enfocado en fiscalizar o condicionar la evolución de estos sistemas.
Desde la perspectiva de Washington, la soberanía nacional debe prevalecer frente a cualquier propuesta orientada a instaurar un esquema de gobernanza internacional sobre la materia.
Tensión en la ONU: el sector privado exige un frente común regulatorio
La perspectiva fijada por la Casa Blanca contrasta de forma directa con los planteamientos llevados al Consejo de Seguridad de la ONU por parte de los principales referentes de la industria.
Durante una sesión especial impulsada por la delegación francesa, los líderes de OpenAI, Anthropic y Hugging Face instaron a articular mecanismos multinacionales de supervisión para contener las amenazas asociadas a los modelos más avanzados.
En dicho foro, Dario Amodei, máximo ejecutivo de Anthropic, advirtió que una gestión deficiente de estos desarrollos podría derivar en un riesgo directo para la supervivencia humana.
Entre sus propuestas centrales, solicitó pactar vetos globales para impedir la aplicación de esta tecnología en la fabricación de armamento biológico, a la par de fijar protocolos estandarizados de evaluación que permitan medir de antemano el riesgo de pérdida de control operacional.
Por su parte, Sam Altman, CEO de OpenAI, enfatizó que la autonomía creciente de las plataformas impide que una sola nación, corporación o laboratorio asuma la contención de sus consecuencias de manera aislada.
El directivo hizo un llamado a someter estas decisiones a debates democráticos y bajo la conducción de gobiernos que rindan cuentas a sus ciudadanos para evitar perder la tutela sobre el futuro tecnológico.
En la misma línea, Yoshua Bengio, copresidente del Panel Científico Internacional Independiente de las Naciones Unidas, sostuvo ante los integrantes del Consejo que se enfrenta un peligro inminente y transfronterizo que supera las capacidades de contención individuales de cualquier Estado.
La respuesta de la Casa Blanca a la iniciativa regulatoria
La postura del sector privado e investigadores fue replicada formalmente por el asesor en Ciencia y Tecnología del gobierno norteamericano, Michael Kratsios.
El funcionario rechazó la viabilidad de un modelo normativo global bajo el argumento de que resulta inviable regular una herramienta que aún no se comprende en su totalidad.
En lugar de crear estructuras internacionales de control, sugirió que los organismos multilaterales limiten su función a facilitar el intercambio de buenas prácticas para fortalecer las capacidades internas de cada país.
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Con información de Infobae.