Doman al vaquero. El capitalino tres veces campeón mundial en diferentes categorías, Emmanuel ‘Vaquero’ Navarrete, perdió sus cinturones súperpluma ante O’Shaquie Foster, en una pelea en la cual, en esta ocasión no alcanzó su valentía y estilo desparpajado, considerado por muchos como indescifrable, y fue superado a base de inteligencia, mayores recursos, y velocidad del estadounidense que ahora posee tres cinturones en este tonelaje, faltándole conquistar la AMB para convertirse en campeón indiscutido.
Y es que Foster lució bien preparado físicamente, con mucha velocidad, y por momentos se olvidó del boxeo para plantarse y fajarse contra el mexicano al castigo de tú a tú, aunque hay que decir que en la primera mitad de la pelea el moreno pecó de cariñoso por aquello de abrazar a su rival cuando sentía que el guerrero azteca se le venía con todo, sobre todo después de que el Vaquero lo hiciera trastabillar en los inicios de la pelea, que de no ser por las cuerdas, Foster caía a la lona.
El clinch es un recurso en el boxeo, y Foster lo usó a conciencia, considerando que un solo golpe de Navarrete podía dar un vuelco en su contra. Sin embargo, más allá del clinch, Foster fue más rápido y certero que el mexicano, conectando principalmente la zona de arriba, tanto con golpes largos como cortos.
Aunque los envíos de Foster parecían carecer de la estamina necesaria para poner en malas condiciones al Vaquero, el volumen de golpeo estuvo de su lado, y su movilidad causó que nuestro paisano fallara mucho castigo, yéndose en banda o chocando contra la guardia del ahora campeón por tres organismos.
En la segunda parte de la pelea ya se veía a un Navarrete frustrado y sus golpes carecían de potencia. A pesar de que conectó a Foster en un par de ocasiones, le faltó su fiereza característica de este poco ortodoxo peleador mexicano, que lo ha llevado a lo más alto del boxeo. Pero el aventarse como toro provocó en Navarrete que tuviera descuidos importantes, y fue en el doceavo round en donde terminó de inclinarse la balanza, pues en contragolpe y contra las cuerdas, Foster conectó en par de ocasiones a Navarrete, haciendo que su rodilla tocara la lona y recibiera conteo de protección, con dos caídas oficiales sobre la superficie.
Se hablaba de que dar el peso en esta categoría puso en desventaja física al mexicano, pero esto no es nuevo en Navarrete, ya que en el pasado ha tenido los mismos problemas, pero se las ha arreglado para controlar sus peleas.
En esta ocasión enfrente tuvo a un peleador con mejores recursos boxísticos, movilidad, velocidad e inteligencia, y le debe quedar claro que ser un fuerte y valiente golpeador fintero y con movimientos poco naturales en su estilo, ya no le alcanza para seguir reinando en este deporte, por lo que urge que se reinvente si quiere regresar a la senda campeonil.
Sin embargo la popularidad del Vaquero sigue intacta, pues representa la romántica historia del capitalino de barrio bravo que trabajó de albañil y que se metió a este deporte donde su humildad lo empezó a hacer grande entre las simpatías de su público mexicano. Y al final de la pelea, con esa misma humildad, el Vaquero no puso ni un solo pretexto y se enfocó en reconocer que simplemente Foster fue el mejor hombre de la noche. Es la combinación perfecta de factores para que el pueblo de México siga reconociéndolo como un gran campeón, más allá de la derrota.
Se viene el pecoso. El Canelo Álvarez tendrá la oportunidad de volver a ser campeón mundial cuando enfrente el próximo sábado al francés de raíces africanas Christian Mbilli, por el título mundial súpermediano del CMB, mismo que perdiera en su última pelea cuando cayó contra Terrence Crawford. El final para el tapatío se acerca, y diferente a otras historias de peleadores que se retiraron de este deporte en claro declive, es una excelente oportunidad para que el jalisciense deje una buena impresión, dé cátedra a Mbilli, se corone como campeón, y piense en un par de peleas más para decir adiós como uno de los monarcas de la categoría. Canelo llega a este combate sin dolencias, al ser intervenido de su codo después de su pelea contra Crawford, y descansado de su cuerpo y mente después de más de un año fuera del ring, mientras que Mbilli sabe que una victoria ante Álvarez le estaría asegurando su ingreso oficial a la élite de este deporte.
Este mismo sábado en este evento, Jaime Munguía expondrá su cinturón de 168 libras ante Nikita Zon; el Divino Espinoza buscará hacer defensa de su título Pluma OMB contra el nicaragüense Ricardo Blandón; David 'Rey' Picasso se mide contra Carl Jammes Martin en pluma, y el ex olímpico Lindolfo Delgado se mide ante Arthur Biyarslanov en súperligero, por citar los duelos más populares dentro de la función 'México Vs el Mundo', montada en Riyadh.
Súper Brewers. Con un béisbol reactivo y de fundamentos, corriendo bien las bases y sacando la casta a la hora cero viniendo de atrás, fiel a como jugaron toda la temporada regular siendo el mejor equipo de MLB, los Brewers están a medio camino de ganar la primera Serie Mundial de su historia, después de dos primeros juegos ganando por la ventaja mínima ante unos valientes Rays que tratarán de remar contra corriente en su bahía de Florida. Cabe destacar que sin hacer mucho ruido, el tijuanense Jonathan Aranda ha tenido una extraordinaria Serie Mundial, pues en dos juegos acumula cuatro imparables, bateando para un grueso .571, levantando la mano como un referente de su equipo y un líder que puede contribuir a una remontada en la serie a partir de este lunes en Tampa. Brewers tienen talento y mentalidad, además están descansados después de sacar la escoba ante el gigante Dodgers. La motivación y todo está de su lado excepto que jugarán tres juegos de visitante. Si Brewers terminan campeones se hará divina justicia a un equipo que ganó 103 juegos en la temporada regular y que dejó en el camino a dos favoritos californianos, y de momento, en 10 juegos jugados este playoff, solo han caído una vez contra los Padres en la serie divisional. Todo juega a favor de Brewers, pero los Rays con su béisbol pueden cambiar la historia.
Veremos dijo el ciego.