La cárcel tenía advertencias
La tragedia de El Castillo no ocurrió en un vacío ni apareció de pronto. Antes de que una riña y un segundo episodio de violencia en menos de 24 horas dejaran 12 personas muertas, entre ellas un menor que estaba de visita, ya había señales de alarma sobre las condiciones de los penales de Sinaloa. El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria de la CNDH calificó al sistema estatal con 5.02 puntos; El Castillo obtuvo 5.25 y Goros II, 4.79. El organismo señaló deficiencias en gobernabilidad, seguridad y servicios de salud, además de falta de personal de custodia. Y hay un dato que retrata hasta dónde llegó el problema: por razones de seguridad, la Comisión no pudo supervisar los centros de Aguaruto y de la Región del Évora. Después de lo ocurrido en Mazatlán, la discusión no puede quedarse en la construcción de un nuevo penal ni en el parte de daños. Hace falta saber cómo se permitió que se acumularan esas deficiencias, qué medidas se tomaron ante los señalamientos de la CNDH y qué controles fallaron para que hubiera armas dentro de la cárcel. También se necesita una investigación que esclarezca los hechos y dé respuestas a las familias de las víctimas. Un edificio nuevo puede atender parte de las necesidades de infraestructura; no resuelve por sí mismo la falta de gobernabilidad, custodios y vigilancia. Las advertencias ya estaban por escrito. Ahora toca explicar por qué no bastaron para evitar la tragedia.
********
La receta del abandono
La crisis del IMSS no se mide en discursos ni en cifras alegres, sino en pacientes que peregrinan cinco o más veces en un mes para conseguir un medicamento que necesitan para vivir. Una mujer diabética, hipertensa y sobreviviente de una pancreatitis necrotizante denunció que sigue sin recibir su metformina con sitagliptina, cuyo costo supera los 3 mil pesos en farmacias privadas. Su receta lleva el sello de pendiente; la respuesta institucional, también. El problema no termina en el desabasto. Ahora resulta que hasta preguntar por un medicamento puede convertirse en motivo de confrontación con un guardia de seguridad, mientras adultos mayores y pacientes que llegan desde comunidades alejadas gastan tiempo, dinero y fuerzas en filas que pueden terminar en nada. Y por si faltara algo, la dirección del IMSS sostiene que medicamentos sí hay, pero que los médicos recetan otros que no están disponibles. Una explicación que no resuelve el problema: lo vuelve todavía más absurdo. ¿Desde cuándo el paciente tiene que conformarse con lo que haya, aunque no sea lo que necesita? El testimonio retrata una realidad que las declaraciones oficiales no consiguen ocultar cuando trabajadores que protestan por falta de insumos y personal, derechohabientes que buscan medicinas sin encontrarlas y autoridades que parecen más ocupadas en explicar el desorden que en corregirlo. Si hasta los guardias podrían ayudar a evitar filas inútiles preguntando por las existencias, ¿qué está haciendo la institución para resolver el problema de fondo? La salud no puede depender de la suerte, de la paciencia del enfermo ni de que alcance para comprar en una farmacia privada. Porque cuando una persona tiene que peregrinar para conseguir el medicamento que necesita, el servicio público deja de ser garantía y se convierte en una carrera de obstáculos. En el IMSS, al parecer, la receta se expide en minutos, pero la solución puede quedar pendiente por toda la eternidad. Bien dicen los trabajadores mismos: no se enfermen, porque no tenemos con qué atenderlos.
*********
El gabinete también hace campaña
Las renuncias en el Gobierno de Sinaloa comienzan a dibujar el mapa de la sucesión electoral. Ramón Gallegos Araiza dejó la Subsecretaría de Agricultura para buscar la coordinación de la 4T en Navolato, fórmula morenista para hablar de la candidatura a la Alcaldía sin decirlo abiertamente. Este es parte de una serie de movimientos que anticipan una desbandada que difícilmente terminará aquí. El proceso electoral todavía tiene etapas por delante, pero la disputa por las posiciones ya comenzó. Unos dejan el escritorio para buscar votos; otros empiezan a mover sus fichas partidistas, mientras el Gobierno estatal tendrá que resolver quién ocupa los espacios vacantes. La política electoral, como suele ocurrir, no espera a que la administración pública termine sus pendientes. Gallegos se lleva a la contienda el conocimiento del sector agrícola y una trayectoria de bajo perfil. La pregunta de fondo es ¿cuántos movimientos obedecen a una estrategia política y cuántos dejan al gobierno con la tarea de reconstruir su propio equipo? Graciela Domínguez tendrá que revisar nombres y definir relevos en medio de una administración que enfrenta desafíos mucho más urgentes que acomodar aspirantes. Porque una cosa es que los funcionarios tengan derecho a buscar candidaturas y otra que el gobierno termine convertido en sala de espera para quienes quieren cambiar el despacho por la boleta electoral. La carrera por 2027 ya empezó; falta saber si el gabinete seguirá gobernando o si algunos de sus integrantes ya están más ocupados en conseguir la candidatura que en atender sus responsabilidades. Nos dicen que hay varios funcionarios “en capilla” porque ya no tienen cabida. Así en el Despacho de la Gobernadora, donde ya hay muchos nuevos esperando tomar protesta, se habla de Transparencia, la Secretaría General de Gobierno, parece que libra el recorte, sigue 50/50 y también Salud. Es cuestión de horas para que se sienta la segunda sacudida.
*********
Cinco meses sin nombre
Jasmín tenía 37 años, era jornalera y provenía de Guerrero. Su cuerpo fue localizado el 9 de mayo en el campo El Diez, en Culiacán, pero permaneció más de cinco meses en el Semefo antes de que su familia la identificara este lunes. La nota en los medios añade una fecha que exige una explicación: la ficha de búsqueda del Protocolo Alba tenía fecha del 20 de julio, más de dos meses después del hallazgo. La secuencia abre preguntas que no deberían quedar sin respuesta. ¿Cuándo fue reportada como desaparecida? ¿Qué diligencias se realizaron para identificarla? ¿Se cotejaron desde el inicio los reportes de personas desaparecidas con los cuerpos sin identificar? ¿Cuándo y cómo se informó a sus familiares? La información disponible no permite concluir por sí sola que hubo negligencia, pero sí deja una cronología que la Fiscalía debe aclarar. Cuando una persona desaparece, la búsqueda no termina al encontrar un cuerpo; también implica identificarlo, avisar a la familia y permitirle conocer qué ocurrió. Para sus seres queridos, cada día sin respuesta prolonga la incertidumbre. El caso de Jasmín no debería cerrarse con el anuncio de que ya fue identificada. La sociedad necesita saber por qué transcurrieron cinco meses y qué debe cambiar para que otras familias no pasen por la misma espera.